El ascenso de la Gimnástica Segoviana a la Segunda División B ha supuesto toda una alegría en el fútbol segoviano, necesitado de nuevos retos más allá de una fase de ascenso, o de la visita de turno a los campos más o menos complicados de la Tercera División, pero también lleva inherente una necesidad de mejorar en todos los aspectos, tanto deportivos como económicos y, (¡cómo no!) de unas infraestructuras deportivas que llevan años demandando una reforma que no se puede acometer por la falta de recursos económicos.
Si en el apartado deportivo la ciudad se alegra el convenio firmado por la Gimnástica Segoviana y el Unami, sin duda beneficioso para ambos, y en el económico del club azulgrana trabaja para conseguir los recursos que le permitan manejarse con un presupuesto cercano a los 400.000 euros en una Segunda B donde la mayoría de los clubes manejan bastante más dinero, en el apartado de las instalaciones deportivas, en las que la entidad poco puede hacer, existe la lógica preocupación por la situación del estadio de La Albuera.
Poco tiene que ver esa situación con el estado de un césped al que los operarios municipales, con Ortega a la cabeza, miman año tras año para convertirlo en uno de los mejores terrenos de juego de hierba natural, sino con el resto de la instalación, que llegó a quedarse pequeña en el encuentro de vuelta del play off de ascenso, con una grada nueva que colapsó sus accesos, más cientos de aficionados siguiendo el partido de pie desde los fondos y los laterales cercanos a la tribuna. Atrás quedaron los tiempos en los que el terreno de juego estaba rodeado de gradas, a las que la aluminosis, y una cierta dejadez hasta que comenzaron a surgir los accidentes, las echaron abajo.
Abonados al cero Como quiera que el proyecto de remodelación del estadio se ha quedado durmiendo el sueño de los justos, el plan pasa ahora por reformar, al menos parcialmente, algunas de las zonas del campo que presentan mayores problemas, y no cabe duda que la de los vestuarios es una de ellas. Trece años hace ya de la última remodelación que se les realizó con motivo del encuentro de Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao, y ha llegado el momento, o al menos así lo entiende el Instituto Municipal de Deportes, de acometer de nuevo una reforma de los vestuarios, sobre todo en lo referente a instalación eléctrica y tuberías, pero también retirando los tabiques que se sitúan entre las duchas, y reformando el alicatado.
En principio, y a salvo de que presupuestos posteriores modifiquen esta cantidad, la reforma de los vestuarios del campo de La Albuera se estimaría entre los 50.000 y los 60.000 euros, y de hecho existe un plan interno en el IMD para intentar esta reforma. Pero no se ha incluido ninguna partida expresa para ello en los presupuestos municipales, y los intentos y reuniones que está realizando la concejal de Deportes en las diferentes instituciones tanto autonómicas como nacionales no han dado como resultado más que buenas palabras, y cero hechos, incluyendo en esas reuniones las que se tienen para conseguir una parte del reparto del uno por ciento de las quinielas, que apunta que se va a dedicar a mejorar la infraestructura de las instalaciones deportivas de Tarragona, sede de los próximos Juegos del Mediterráneo.
