La economía de Castilla y León “se consolida”, según el Colegio de Economistas de Valladolid que, en su Observatorio Económico regional del primer trimestre, augura una mejoría “patente” de la situación en los próximos meses. Ésta se basa en un incremento de la demanda interna que “se acelera considerablemente” por el aumento de la renta real disponible, la bajada de los tipos de interés, una menor presión fiscal y una moderación de la inflación.
En este sentido, el presidente del Colegio, Juan Carlos de Margarida, fijó como causas fundamentales de esta recuperación la bajada del precio del petróleo y la política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central Europeo, que permitió reducir los costes de producción de las empresas, mejorar la competitividad de las mismas y ajustar el ahorro de las familias para reactivar el consumo.
El documento presentado ayer analiza aspectos como la realidad del mercado laboral, la afiliación a la Seguridad Social; la situación de las empresas y de los sectores de actividad, así como los transportes, el turismo, el comercio, el sector financiero o la deuda pública.
En lo que se refiere a población activa, marca un descenso trimestral del 0,53% e interanual del 0,26%, que, por franjas de edad, refleja una mayor caída en el tramo entre 20 y 24 años, si bien con una moderación respecto a anteriores estudios. Estos datos permiten apuntar al presidente del Colegio que los jóvenes “empiezan a dejar de marcharse de Castilla y León”.
Durante el primer trimestre de 2015 disminuyó el número de personas ocupadas en 7.400, si bien en términos interanuales aumentó un 1,35%. La población ocupada pertenece mayoritariamente al sector servicios (70,19%), mientras que un 16,60% se dedica a la industria, un 6,71% a la agricultura y un 6,50% a la construcción.
Por lo que se refiere a población inactiva —estudiantes, jubilados, prejubilados o incapacitados—, se produjo un aumento del 0,5% (4.700 personas más), con un incremento significativo de los estudiantes (8,12% más), de tal manera que de los 953.200 inactivos de Castilla y León, 137.200 son estudiantes.
Por su parte, la tasa de empleo refleja una caída del 1,73% de variación trimestral y un aumento del 2,17% interanual, mientras que la Encuesta de Población Activa refleja la existencia de 20.000 parados menos que en marzo de 2014. Son la construcción y la industria los sectores con mayores índices de reducción de desempleo.
Inestabilidad
En cuanto a la contratación, se mantiene la inestabilidad, pues de los 60.003 contratos firmados, el 89,89% fue temporal. En el caso de los indefinidos, el 61,30% fueron para varones.
De Margarida destacó también el incremento de la confianza empresarial, que a su juicio, no se vio alterada por la incertidumbre generada por el proceso electoral. Asimismo, subrayó que, frente a la creación de 291 sociedades limitadas en este trimestre, no se creó ninguna anónima lo que evidencia que las empresas que nacen son de menor tamaño y que, por tanto, “son las pyme el motor económico de Castilla y León y de España”.
Por sectores de actividad, el Colegio de Economistas destacó la subida del número de matriculaciones, un 17,94%, que se circunscribe de forma mayoritaria en los turismos privados, mientras otros vehículos como los tractores reflejan un descenso de matriculaciones del 7,21%. Por provincias, Valladolid lidera las matriculaciones, seguida de Salamanca, Burgos y León, en tanto que Soria y Ávila ocupan los últimos puestos.
La construcción experimentó un aumento tanto en el último trimestre de 2014 como en el primero de 2015, mientras que la licitación en los últimos tres meses del año pasado alcanzó 229,86 millones de euros, de los que 107,27 correspondieron a la Administración central y 82,02, a la local.
El sector servicio registra una “cierta recuperación” en marzo tras las caídas en enero y febrero propias del fin de la campaña navideña y en el turismo subió el número de viajeros y de pernoctaciones, a pesar de la reducción en el número de establecimientos abiertos y su número de plazas, un “reajuste” de la oferta en opinión de Juan Carlos de Margarida ante la existencia de establecimientos “poco rentables”.
