Prodestur, el organismo turístico dependiente de la Diputación, continúa con la formación a los empresarios del sector de la provincia. El salón del trono del Palacio Provincial acogió ayer una jornada formativa para que los empresarios opten a las subvenciones de los llamados certificados de calidad. El objetivo es que los establecimientos turísticos conozcan los mecanismos para obtener alguna alguna de esas ayudas.
La obtención de esos distintivos o su mantenimiento una vez conseguidos, entre los que destaca la llamada ‘Q’ de calidad turística, permite normalmente incrementar el número de clientes que acuden a los negocios. La ‘Q’ de calidad turística es la marca que representa la calidad en el sector turístico español. Aporta a los establecimientos turísticos que la ostentan: prestigio, diferenciación, fiabilidad, rigurosidad y promoción por parte de la Secretaría de Estado de Turismo y las comunidades autónomas.
La diputada de Prodestur, Magdalena Rodríguez, que fue la encargada de inaugurar la jornada, justificó este esfuerzo formativo del organismo que dirige en que “el sector turístico debe estar lo más preparado posible para recibir a los miles de turistas que llegan a Segovia”.
La diputada recordó que en lo que es la provincia de Segovia —en la capital hay más— solo existen cuatro ‘Q’ de calidad: dos corresponden a parajes naturales (las Hoces del Río Duratón y las del Río Riaza) y otros dos a establecimientos (El Parador de La Granja y el Rancho de la Aldegüela en Torrecaballeros).
El Instituto de Certificación OCA fue el encargado de impartir esta jornada en la que explicaron las medidas de certificación y mejora de calidad existentes en el sector turístico, pero siempre de cara a poder optar a las subvenciones que se han convocado para su consecución o para su mantenimiento. “Intentamos en nuestras sesiones aplicar el sentido común, es decir, olvidarnos de las normas, e ir a lo que a los empresarios les va a servir en el trabajo”, explicó la responsable de Desarrollo de OCA, Ana Luque. “No es tan difícil conseguir estas normas de calidad. En materia turística hay unos requisitos muy claros de cumplir”, añadió Luque, quien sí apuntó que es más difícil mantener estos certificados que obtenerlos. “Al tratarse de evaluaciones anuales —explicó—, muchas veces la gente se relaja. No obstante, si son prácticas que se interiorizan y se llevan como una responsabilidad más, no supone una diferencia con respecto a otras tareas”.
