La deuda de las entidades españolas con el Banco Central Europeo (BCE) ha descendido un 1,5% en febrero, hasta los 130.433 millones de euros. Sin embargo, esta cifra supone ya el 43% del Eurosistema, frente al 40% de enero, según los datos provisionales publicados este lunes por el Banco de España.
No obstante, la deuda de la banca española con el organismo liderado por Mario Draghi se ha reducido por cuarto mes consecutivo y ha acumulado una caída de 1.577 millones en el último año.
Este importe es el saldo vivo que las entidades residentes en España aún tienen pendiente de devolver al instituto emisor europeo como consecuencia de la financiación que el organismo les ha concedido previamente.
La escalada de la parte que representa la financiación neta de la banca española respecto al total del Eurosistema se explica además por la reducción del importe de la deuda de las entidades que operan en la Eurozona, que disminuyó un 8% respecto a enero, hasta los 303.418 millones de euros. Aún así, este porcentaje está alejado del 80% que llegó a superar antes del rescate bancario. La deuda de las entidades financieras españolas se incrementó en casi 80.000 millones de euros en marzo de 2012 y superó los 200.000 millones. Ahora se sitúa un 34,8% por debajo de esta barrera y muy lejos del máximo de 388.736 millones registrado hace justo tres años.
Las nuevas medidas de expansión monetaria anunciadas el pasado jueves por el Banco Central Europeo (BCE), incluyendo cuatro inyecciones de liquidez a cuatro años (TLTRO II) por las que los bancos podrían llegar a cobrar si conceden más préstamos, “es improbable” que proporcionen un impulso significativo a la débil recuperación de la zona euro, según la agencia Fitch, que prevé un crecimiento del PIB de la región del 1,5%. “La acción del BCE no tiene impacto en los ratings de los bancos”, señala la agencia, que recuerda que los tipos muy bajos ya estaban dificultando a las entidades de la eurozona mantener su rentabilidad, con un retorno sobre activos por debajo de los niveles anteriores a la crisis.
“No es probable que veamos una mejora material de los márgenes por intereses netos hasta que se relaje la competencia o más bancos decidan trasladar los intereses negativos a sus clientes”, señala Fitch, que advierte de que, aunque la mayoría de entidades son reacias a esto, “cuanto más largo sea el periodo de tipos negativos, más presión habrá sobre las ganancias”.
La agencia destaca que el exceso de reservas en depósitos de la banca de la eurozona a finales de 2015 era de unos 200.000 millones, lo que representa apenas un 0,7% de sus activos, por lo que si incluso esta cifra subiera a medio billón de euros y el BCE impusiera un interés negativo del -0,50%, los costes anuales para el sector rondarían los 2.500 millones de euros, una cifra en torno al 5% de sus beneficios en 2015.
Asimismo, los analistas de Fitch calculan que un potencial recorte del tipo principal de refinanciación, que situaría el tipo de interés de referencia en el -0,10%, supondría un coste anual de unos 500 millones por la remuneración para cubrir las reservas necesarias.
“No creemos que las medidas del jueves tengan un impacto adicional en los beneficios de los bancos ni en su disposición a conceder préstamos”, señaló la agencia. La rebaja de los tipos de interés de referencia al 0% anunciada por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, hará sufrir a los bancos, que verán complicado elevar sus márgenes. Sin embargo, este daño podría verse compensado con la nueva ronda de operaciones condicionadas de refinanciación a largo plazo (TLTRO II), según fuentes financieras.
“Este exhaustivo paquete explotará las sinergias entre los distintos instrumentos y ha sido calibrado para relajar aún más las condiciones de financiación, estimular el crédito nuevo y así reforzar la recuperación de la economía de la zona euro, acelerando el retorno de la inflación a niveles por debajo, pero cercanos al 2%”, dijo Draghi en su rueda de prensa del pasado jueves.
Fuentes del sector señalaron que el escenario marcado por el BCE “no es el mejor entorno en el que se mueve la banca ni en el que se va a mover”. “El colocar la facilidad de depósito en el -0,40% nos perjudica a todos por igual”, apuntan. No obstante, ven con buenos ojos la llegada de la nueva TLTRO, herramienta diseñada para que el dinero fluya a la economía real, ya que tiene un coste más barato que las anteriores y hará que el BCE pague a los bancos que más créditos concedan.