La crisis económica que padece España desde 2008 está creando una bolsa de marginalidad que ya alcanza los 12,7 millones de personas y que, según denunció ayer el presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN, por sus siglas en inglés), Carlos Susías, un millón de ciudadanos se empobrece anualmente en el país. Estas personas forman parte de «una espiral perversa» al no contar con «ingresos suficientes» para tener «una vida digna», según anunció Susías.
En el marco del Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemoró ayer, el dirigente de la ONG lamentó que los nacionales han pasado de «ser sujetos de derechos a ser asegurados» e insistió en que «conseguir que no se mueran personas es un derecho básico, no una estrategia».
El director de EAPN también aseguró que el índice de indigencia en España ha subido cinco puntos por la crisis en los últimos años, mientras que en época de crecimiento no disminuyó. Por ello, arremetió contra las medidas que se están tomando para paliar los efectos de la actual situación económica ya que, a su juicio, «conllevan a un empobrecimiento masivo», por lo que pidió «un cambio de modelo social» en el que se actúe «sobre los efectos de la falta de recursos y no sobre las causas».
En este sentido, destacó la importancia de crear empleo «capaz de sacar de esta espiral, siempre que esté por encima del umbral de la pobreza», en alusión a los denominados minijobs que hay en Alemania y cuya posible implantación se ha debatido en España. «De cada ocho personas que trabajan con estos contratos, solo una logra tener empleo estable y las otras siete necesitan ser mantenidas por el sistema de protección germano», aseguró.
Por otro lado, el presidente de EAPN señaló que «el cambio» al que ha hecho alusión también tiene que producirse entre las entidades del Tercer Sector que, entre otros aspectos, «deberían tener la obligación» de publicar su balance de actividades para que los ciudadanos sepan «en qué gastan» el dinero que se les adjudica.
Igualmente, Susías lamentó que no se vea «con buenos ojos trabajar para que las personas sin recursos tengan una vida digna». En este punto, indicó que el hecho de que Grecia esté estudiando vender alimentos caducados a personas necesitadas refleja «el nivel de desesperación» del país y recordó que en España estos productos «no se comercializan», pero son consumidos «por mucha gente».
En su opinión, «la pobreza es consecuencia del proceso de enriquecimiento», por lo que, «a más desigualdad, más niveles de necesidad». «Hay que crecer distribuyendo», reiteró Susías, para quien existe «una situación de emergencia», pero también «de autismo en la búsqueda de soluciones».
De todos modos, la ONG aseguró que la labor de los voluntarios «no debe sustituir al empleo remunerado», ya que se trata de «un valor añadido».
Andalucía, ‘líder’
La comunidad andaluza es la más perjudicada de España en índice de pobreza, con registros que superan, en algunos casos, hasta el 40 por ciento de la población, según denunció ayer la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-A) en su informe Pobreza al alcance de todos. Pobreza low cost. El documento concluye que la marginalidad se ha democratizado y se ha extendido «de manera alarmante» con motivo de la crisis y alcanza ya a más de uno de cada tres ciudadanos de la región, por lo que la ONG exige a las Administraciones «un giro en las políticas y en el modelo económico que han llevado a esta quiebra social».
Cerca de la mitad de los andaluces (47,8 por ciento) no pueden afrontar gastos imprevistos y un 9,4 por ciento de los hogares tiene retrasos en los pagos relacionados con la vivienda -hipoteca, luz, agua o gas-, según la encuesta de condiciones de vida de 2011 del Instituto Nacional de Estadística (INE). También, según el mismo organismo estatal, la tasa de pobreza infantil se ha incrementado «considerablemente», alcanzando el año pasado al 36,3 por ciento de los menores.
Asimismo, EAPN-A advirtió de que uno de los datos más preocupantes es el «desorbitado» aumento de la desigualdad entre ricos y pobres en España, que multiplica por cinco la media de la eurozona. Una de las razones de peso en este último dato es la destrucción de empleo, que se ha triplicado en la comunidad desde el inicio de la crisis.
