Hasta 1,8 millones de familias en España se encuentran en situación de pobreza energética, un 9,88% de los hogares, según el informe de Economics for Energy, que destaca que esta situación se ha triplicado entre 2007 y 2013, al pasar de un 3,6% al porcentaje actual, lo que indica que España “tiene un problema” aunque este fenómeno es “algo distinto del de la pobreza general”, al no estar vinculado únicamente a los niveles de renta. La tasa de pobreza energética en otros países como Alemania e Italia es “similar” a la Española, un 8,8% y un 8,4%, respectivamente.
Según el informe, Melilla (23,4%), Ceuta (16,58%), Canarias (15,09%) Andalucía (15,05%) y Murcia (14,59%) son las regiones donde el porcentaje de hogares cuyo gasto energético es mayor en comparación con la renta disponible para otros gastos. En el extremo opuesto se encuentran País Vasco (4,93%), Castilla y León (5,77%), La Rioja (6,18%) y Galicia (6,22%), que son las comunidades autónomas en las que la pobreza energética de los hogares es menor.
En el centro de la tabla figuran, por orden de mayor índice a menor, Islas Baleares (11,96%), Castilla-La Mancha (11,71%), Extremadura (10,92%), Comunidad Valenciana (8,89%), Cataluña (8,79%), Madrid (8,4%), Cantabria (7,93%), Navarra (7,56%), Asturias (6,82%) y Aragón (6,5%).
Por otra parte, el informe destaca que, entre 2007 y 2014, la factura media de gasto eléctrico de los hogares españoles se ha incrementado un 76% y la de gas natural, un 35%. Este incremento se ha producido en un contexto en el que la tasa de pobreza de los hogares españoles es del 19,03% y el porcentaje de hogares que no superan el estándar de ingresos mínimos necesarios para participar adecuadamente en sociedad (MIS, por sus siglas en inglés) después de descontar los gastos de vivienda y energía, es del 10,1%.
Variables de riesgo
El estudio incluye además un análisis de las variables de riesgo de los hogares que pueden influir a la hora de entrar en situación de pobreza energética. De acuerdo con los resultados de la investigación, las familias con hijos y, particularmente, las familias numerosas (3 o más hijos dependientes del hogar) son más propensas a ser víctimas de la pobreza energética, especialmente en los casos en que el nivel de ingresos del hogar es bajo (por debajo del 50% de los ingresos medios) y en aquellos en que más hijos son menores de 14 años.
Sin embargo, influyen además otros factores como la antigüedad de la vivienda (cuanto más antigua, mayor riesgo), el régimen de propiedad de la vivienda y la tenencia de hipoteca (aquellos en régimen de alquiler duplican en vulnerabilidad a quienes son propietarios, incluso con hipoteca), y si la ocupación del principal sustentador del hogar es “elemental”, o es empleado administrativo, o trabajador de servicios y comercio, así como su situación laboral.
Igualmente, influyen en la tasa de pobreza energética el factor territorial y la estructura de la vivienda, debido a que las necesidades de climatización de los hogares son distintas en una región u otra y el equipamiento habitual de los hogares también difiere, lo que tiene consecuencias sobre las necesidades básicas de consumo de energía, según señalan los responsables del informe.
El factor renta
Por ello, la combinación de estas características determina el hecho de que el nivel de pobreza energética no esté directamente asociado al nivel de renta, lo que supone, por ejemplo, que en la Comunidad de Madrid, donde la tasa de pobreza es menor (5,64%) que en regiones como Galicia (7,37%) o Castilla y León (11,87%), la tasa de pobreza energética sea mayor a la de éstas.
Aún así, los responsables del estudio advierten que, de cara a aplicar medidas para solucionar la pobreza energética, los indicadores y la información disponibles para medir la tasa de pobreza no son suficientes para evitar la existencia de “falsos positivos” en los que un elevado gasto energético de un hogar de renta alta puede aparecer como “pobre” desde el punto de vista energético debido a que su gasto en esta partida es superior al 10% de sus ingresos.
