Lord Meghnad Desai, escritor, catedrático y político indio-británico, protagonizó ayer una de esas sesiones que, cada año, dan otra perspectiva al Hay Festival, sumando a los debates sobre literatura la reflexión sobre aspectos políticos y económicos que, más que nunca, son de una importancia capital en una coyuntura mundial sumamente complicada.
En conversación con Adam Austerfield, director de proyectos de empresa de la London School of Economics, de la que Desai es profesor emérito, el economista manifestó su opinión de que la crisis actual “es una crisis del capitalismo occidental, no del capitalismo, que funciona perfectamente en otras partes del planeta”; “en India, la gran preocupación ahora mismo es que quizá solo se crezca al 7,5 por ciento”, ironizó.
Interrogado sobre la posibilidad de que sean los países denominados emergentes, como India y China, en los que se centraba el debate de ayer, los que saquen a Occidente de esta situación, Desai lo tiene claro: “si fuera un país rico el que tuviera que salvar a uno pobre, no tendría dudas, diría que no, que el pobre tiene que conseguirlo por sí mismo”.
En esta línea, afirmó que, desde su punto de vista, países como China e India “ya le han prestado demasiado dinero a Estados Unidos y Europa; creo que ha sido como ir dando más dinero a un drogadicto; es el momento de decir que nuestras economías van muy bien, que nuestras cuentas públicas están saneadas y que quizá sea el momentos de que ustedes nos sigan”.
Para este experto, la situación que se vive actualmente supone “un movimiento de las placas tectónicas de la economía mundial, una transformación cultural muy profunda de todo lo que hemos conocido hasta ahora, con un desplazamiento del peso económico hacia el Sur y hacia el Este, aunque Europa y Estados Unidos todavía no se estén dando cuenta”.
En esa situación, lord Desai se mostró más o menos optimista respecto a las posibilidades de Estados Unidos, “saldrá adelante porque es un país con mezcla, que tiene inmigración, con una natalidad más o menos alta, y con espíritu emprendedor”, pero se mostró muy pesimista en cuanto a Europa: “tiene un estado de bienestar difícil de desmantelar, es hostil a la inmigración y tiene una tasa de natalidad muy baja; Europa no ha sabido ahorrar y va a tener grandes problemas con las pensiones, aunque aún no hay ningún líder que se dé cuenta del alcance de este conflicto”.
Desai también fue claro en cuanto a su posición sobre los bancos y la crisis financiera: “no se debería haber salvado un solo banco; mientras los depósitos de los particulares estén a salvo, se les debería dejar quebrar; además, tampoco se les ve muy agradecidos”.
