Castilla y León se encuentra entre las cuatro comunidades autónomas que han resultado menos castigadas por la crisis entre el segundo trimestre de 2008 y el primero de 2013, según se recoge en el último número de ‘Papeles de Economía Española’ editado por Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas). País Vasco, Madrid y Navarra completan este grupo de regiones menos afectadas.
En los casi cinco años de recesión la caída acumulada del PIB se sitúa ligeramente por debajo del 4 por ciento y la pérdida de empleo en el 16 por ciento, mientras que la tasa de paro aumenta desde el 9 al 22 por ciento de la población activa. Sin embargo, «aun presentando mejores registros que la media española», el informe advierte que la región ha sufrido una tasa migratoria interior negativa durante los años de la recesión.
Funcas analiza desde diferentes perspectivas (nivel educativo, dimensión del sector inmobiliario, movimientos migratorios, nivel de desarrollo y pobreza, entre otros) la incidencia regional de la crisis económica. Una de sus conclusiones es que la «trayectoria cíclica» de la economía castellana y leonesa es «menos volátil» que en otras comunidades y está «bien sincronizada» con el conjunto español.
Comunidad Valenciana, Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia han sido las comunidades autónomas más castigadas por la crisis en el periodo analizado, según el artículo.El resto ha sufrido un impacto intermedio: Aragón, Cataluña, La Rioja, Galicia, Extremadura, Cantabria, Asturias, Baleares y Canarias.
El trabajo de Funcas destaca el elevado nivel de industrialización en Castilla y León, lo que unido a una buena dotación de capital humano, una menor tasa de paro estructural y una sensible apertura exterior, constituyen características que limitaron el impacto inicial de la «gran recesión».
Una de las claves de este buen comportamiento es el escaso peso del sector de construcción y actividades inmobiliarias, en relación con otras regiones españolas. El impacto negativo de la crisis sobre el sector industrial se visualiza con un retroceso acumulado del 26 por ciento en el índice de producción industrial.
En lo que se refiere a la dotación de factores productivos, la ratio de capital por habitante en Castilla y León está por encima del total nacional, pero su productividad, en términos de PIB/capital, es más baja que la media, especialmente si consideramos la variable del capital no residencial.
Otra de las conclusiones de los autores del informe es que en Castilla y León, al igual que otras regiones con amplia extensión y escasa población, los efectos del capital sobre la actividad económica son mucho más bajos que en la media. De ahí la recomendación de poner el «énfasis» en un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles a partir de nuevas actividades productivas.
Funcas recuerda que la Comunidad ha contado «históricamente» con una tasa de paro por debajo de la media nacional, aunque ni siquiera en los momentos más álgidos del anterior ciclo expansivo pudo bajar del 7 por ciento, «lo que sugiere que ahí podría situarse su tasa estructural de desempleo».
En cuanto a otros indicadores, el informe elaborado por Funcas apunta que la población activa castellana y leonesa alcanza un nivel educativo similar a la media nacional, lo que tiene un «efecto positivo» sobre su participación en el mercado laboral, el acceso al empleo y las remuneraciones salariales.
