Como si de una serie de terror se tratase, la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, en Madrid, acumula más de 250 cadáveres donados que una vez utilizados para uso académico no habían sido incinerados, tal y como establece el protocolo de actuación en estos casos, según desveló ayer un periódico de tirada nacional. Ante esta situación, el centro ha abierto una investigación sobre la acumulación de cuerpos en el departamento de Anatomía y Embriología II.
Según indicó ayer la propia Universidad en un comunicado, esta circunstancia anómala se debe a una cuestión de dotación de personal en los últimos meses debido a «recortes»; sin embargo, las mismas fuentes aseveraron que el problema ya está resuelto, ya que se ha llegado a un acuerdo con una empresa funeraria para retirar los cadáveres donados, proceso que se llevará a cabo esta semana.
En el texto, la universidad aclarar que las fotos publicadas corresponden a la «fase final» del proceso, cuando los restos cadavéricos «formolizados y momificados han cumplido su etapa de utilización para el estudio científico y pasan a la fase previa, que puede ser la incineración o el enterramiento», detalla. «Por tanto, esas imágenes dan una visión distorsionada de la realidad y han sido obtenidas de forma subrepticia en una cámara de acceso restringido», agrega.
Aparte, asegura que el proceso de donación de cadáveres para la ciencia está «perfectamente regulado» y la UCM «se ciñe a él de forma estricta».
«En cualquier caso, ya estaba abierto un período de investigación de los hechos para depurar responsabilidades en el caso de que las hubiere», concluye.
«Negligencia»
Por su parte, la Asociación Nacional de Donantes de Cuerpo a la Ciencia tildó de «negligencia» la acumulación de cadáveres en la Facultad de Medicina, aunque también la lanzó un mensaje de tranquilidad a la sociedad, dado que «así no es como se hacen las cosas» y la tónica general es el cumplimiento de los códigos éticos y de salubridad que se establecen para el tratamiento de estos cuerpos.
El presidente de este colectivo, Manuel Rubio, remarcó que no conoce que una situación de hacinamiento «haya pasado en ningún otro sitio» y cree que ello ha podido ocurrir «por algún problema» en la financiación de la universidad o en los ajustes que haya sufrido la Complutense.
Por último, comentó que «nadie tiene un crematorio» en su centro y considera que lo lógico es recurrir a una empresa funeraria para realizar estas tareas.
En formol y cámaras frigoríficas
El profesor de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, José Antonio Paredes, explicó ayer que los cadáveres donados a la ciencia deben conservarse en formol y cámaras frigoríficas durante el período en que son utilizados en la enseñanza y después han de ser devueltos a la funeraria y a los familiares.
Paredes explicó que «no es normal» el apilamiento de hasta 250 cuerpos sin vida en las dependencias de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. «Hace muchos años estuve estudiando allí haciendo el Doctorado pero no había eso, me extrañó», subrayó.
Según precisó, generalmente, se utilizan cadáveres donados para un fin académico por personas que también siguieron un protocolo al hacer la entrega de su cuerpo y cuyos restos, después de su utilización, deben ser devueltos a la funeraria correspondiente y a los familiares.
