El presidente de la CEOE, Juan Rosell, aseguró ayer que el sector público está sobredimensionado, porque parte de los funcionarios «no cumple o no tiene trabajo», a lo que añadió que, dadas las necesidades de control del déficit, la Administración «necesita equipararse en la medida de lo posible al sector privado» y poder «despedir al personal sobrante».
«En el campo público nos tenemos que acostumbrar a que no haya tantas diferencias con el sector privado», subrayó el dirigente, para añadir a renglón seguido que, en el mundo de la empresa, «el despido es la última solución», pero que «cuando no tienes más remedio, no tienes más remedio».
Aunque no quiso precisar cuantos empleados sobran en el sector público, el presidente de la patronal explicó que habría unos 900.000 puestos creados directamente en las autonomías, de los que solo una parte estarían justificados por el aumento de la población y, con ella, de los servicios, por lo que existe otra que se debería suprimir.
Las declaraciones del dirigente empresarial coinciden con la publicación del informe de la CEOE en el que empeora sus previsiones de hace poco más de un mes y, con cifras de noviembre, pronostica que la tasa de paro cerrará el año en el 21,5%, cuatro décimas más, para escalar hasta el 22,8% en 2012, casi un punto y medio por encima de su anterior previsión. En esta senda, el empleo caerá un 1,7% y un 1,6% en estos dos años.
Asimismo, la revisión de los datos de la CEOE se produce al mismo tiempo que las reuniones entre patronal y sindicatos para intentar alcanzar acuerdos de mínimos para después de Reyes y dejar encarrilada la reforma laboral.
Con respecto a esta negociación, el presidente de la patronal explicó ayer que ellos se están tomando el proceso «muy en serio» y «con ilusión», pero aseguró que es «muy complicado» decir si las conversaciones llegarán a buen puerto en el plazo marcado por Mariano Rajoy.
En la misma línea de sintonía se manifestó también uno de los representantes sindicales, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que recalcó que el futuro acuerdo con la patronal «no pinta mal» y subrayó que hay acercamientos entre ambas partes en algunos temas como en los procedimientos de mediación y arbitraje, en la intención de reducir el absentismo laboral o en la prolongación de la moderación salarial.
Mientras, el dirigente de UGT rechazó la iniciativa de la CEOE de impulsar la contratación de empleos de «escaso sueldo» para facilitar la entrada en el mercado de trabajo y subrayó que los minijobs son una «degradación» del mercado laboral.
El dirigente añadió, además, que la solución fundamental al paro hay que buscarla en otro lado y explicó que estos contratos son una manera «políticamente correcta» de definir unos empleos que en Alemania se llaman «de escasa importancia y sueldo».
De esta forma, se refirió a las declaraciones del presidente de la patronal, Juan Rosell, que había asegurado con anterioridad que se debe facilitar la entrada al mercado laboral, por lo que defendió que se recupere la figura del aprendiz con un contrato de unos 400 euros, formación que sería compatible con los estudios.
