Las Bolsas del Viejo Continente se alejaron ayer del rojo y respiraron aliviadas. La decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de prohibir las posiciones cortas (especular con valores a la baja) sentaron bien en el mercado, especialmente en las empresas financieras, que se ven muy afectadas por esta operativa al lastrar su cotización.
Lo cierto es que el parqué madrileño cerró con una fuerte subida del 4,82%, la segunda mayor del año, aupado por el fuerte repunte de la banca y el comportamiento positivo de Wall Street, que situó al Ibex 35 en la cota de los 8.647,3 puntos. La prima de riesgo nacional cayó hasta los 267,9 puntos básicos, aunque durante la jornada llegó a tocar los 265,1 puntos.
Todos los valores del índice cerraron en positivo. El mayor avance lo consiguió Mapfre (+11,29%), seguido del Banco Popular (+8,33%), Santander (+6,56%), Sabadell (+6,25%), el BBVA (+6,23%) y Bankinter (+5,6%). Entre las ganancias se situaron Abengoa (+7,17%), Sacyr Vallehermoso (+6,54%), Repsol YPF (+5,99%) y Telefónica (+4,29%).
La rentabilidad del bono español a 10 años consiguió descender por debajo del 5%, por primera vez desde el mes de noviembre de 2010, jornada en la que cerró la sesión en el 4,908%.
Los fondos especulativos a los que se les ha vetado apostar a la baja poseen de media el 2,85% del capital de la banca mediana española y de otras compañías relacionadas con el grupo.
La medida del CNMV estuvo sobre la mesa de los distintos supervisores de los mercados europeos, por lo que se aplicará, además de en España, en Francia, Italia y Bélgica. Los principales indicadores europeos y su sector financiero también reaccionaron al alza tras esta decisión.
En concreto, París y Milán subieron un 4%, seguido de Francfort (+3,45%), Londres (+3,11%) y Lisboa (+3,02%).
La apertura alcista de Wall Street también animó al resto de plazas continentales en la sesión, aunque su subida se moderó hasta por debajo del 1%.
El repunte de los últimos días permitió al Ibex reducir a la mínima el descenso que acumulaba en toda la semana, que finalmente se situó en el 0,27%. La semana se ha caracterizado por una fuerte volatilidad ante las dudas y los rumores sobre una nueva crisis de deuda y un debilitamiento de la economía internacional.
El mayor temor de los inversores se centró en Francia, ante una posible rebaja de su rating, tras la aplicada por Standard and Poor’s a EEUU, que ha supuesto un duro varapalo para el mercado y la economía norteamericana.
Pese a que las agencias Fitch y Moody’s confirmaron la nota positiva del país galo, los inversores optaron por huir de las Bolsas y por deshacer posiciones en el sector bancario, ante la elevada exposición de la banca a la deuda griega.
Esta huida lastró al sector financiero europeo en su conjunto y motivó el pasado jueves la prohibición de las posiciones cortas. Aunque los expertos dudan de su eficacia, lo cierto es que la medida blinda a los bancos ante los especuladores.
A su vez, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional aprobaron los resultados de los tres primeros meses del préstamo a Portugal, aunque avisaron de la necesidad de que el sector bancario del país aumente su capital y reduzca los efectos del endeudamiento financiero.
Por otro lado, mientras el multimillonario inversor estadounidense de origen húngaro George Soros culpó a la canciller alemana, Angela Merkel, de la crisis del euro, Francia y Alemania anunciaron que harán «propuestas fuertes» para la «modernización profunda de la gobernanza de la zona euro» con el fin de dar garantías a los inversores, durante la reunión que mantendrán en París Nicolas Sarkozy y Angela Merkel el próximo martes.
