Tras el boom que experimentó su demanda en Navidad, la venta de test de antígenos en las farmacias se estabilizó. Pero la llegada de Semana Santa, y las reuniones y encuentros que esta trae consigo, ha impulsado de nuevo la compra de pruebas rápidas de detección de covid, que han vuelto a convertirse en un indispensable ante un aumento de la preocupación por el crecimiento de la incidencia en la provincia de Segovia.
No obstante, su venta ha recuperado cierta ‘normalidad’, puesto que ahora se venden cantidades “reducidas” de test de antígenos, ajustadas al número de integrantes de la unidad familiar, frente a las cantidades “masivas” de hace algunos meses, cuando los segovianos “compraban de 15 en 15”, de acuerdo con la farmacéutica Inmaculada García.
“Ya no hacen tanto acopio como antes, pero la gente quiere tener seguridad si se van a juntar con personas mayores o con grandes grupos”, sostiene la boticaria Ana Largo. Además, su precio, fijado en 2,94 euros por el Gobierno, hace que sean “más asequibles” y que los test de antígenos hayan pasado a formar parte del botiquín de un buen número de casas.
De igual forma, la venta de mascarillas sigue representando un alto porcentaje de los ingresos de las farmacias. “La gente las va a seguir llevando, no se las van a quitar de hoy para mañana”, manifiesta García.
