Tenían todas sus expectativas puestas en una campaña navideña que les permitiera recuperar parte de las pérdidas de 2020 y 2021. Pero no fue así y, por el momento, el nuevo año no ha cambiado apenas la situación de la decena de establecimientos de ocio nocturno que alberga la provincia de Segovia. La sexta ola y, con ello, el constante crecimiento del número de contagios, hace que buena parte de los jóvenes trasladen las fiestas a domicilios particulares, en los que la ausencia de medidas sanitarias y de control se convierten en los protagonistas de la noche. Este aparente cambio de hábitos, junto con los botellones, amenazan de manera directa a las perspectivas del ocio nocturno, un sector cuyo volumen de negocio se ve lastrado desde hace ya dos años y que ahora trabaja a un 20% de su capacidad, de acuerdo con el presidente de la Asociación de Empresarios de Alojamiento, Hostelería y Turismo de Segovia (Hotuse), Jesús Castellanos.
A pesar de que en la actualidad no cuentan con restricciones ni se les impide la apertura, desde el sector creen que los jóvenes optan por las fiestas en pisos privados y por los botellones ante la posibilidad de no cumplir con las medidas sanitarias en estos lugares, en los que se implanta “el descontrol total”. No ocurre lo mismo en las discotecas, donde los camareros y los dueños “vigilan que se mantenga el uso de la mascarilla y se respeten las distancias”, según el gerente de Hotuse-Aihs, Javier García.
Un sector “señalado”
Los empresarios del ocio nocturno denuncian sentirse los grandes “señalados” de la pandemia, y recriminan los protocolos sanitarios “tan fuertes” que se les han impuesto, como la limpieza y desinfección continua del mobiliario. “En un autobús estás rodeado de gente, pero lo que se cierra es el ocio nocturno y la hostelería”, critica García. Hotuse hace hincapié en las escasas restricciones a las que se ha sometido al ocio nocturno en otras Comunidades Autónomas como Madrid, y esperan que esto sirva como ejemplo para el gobierno de Castilla y León.
El sector desea que el cambio de algunos de los hábitos de los segovianos que ha traído consigo la pandemia y que les lleva a trasladar sus reuniones sociales a las viviendas, sea solo temporal. “Una de las costumbres de España es la vida nocturna en los locales y lo tenemos que recuperar”, subraya el presidente de Hotuse.
Una Navidad para olvidar
El tsunami de casos que sacude a Esbpaña desde hace semanas provocó un incremento del número de cancelaciones de comidas y cenas de empresa o familiares, que de manera habitual “acaban en las discotecas”, así como de los cotillones de Nochevieja, “la noche más importante” para los locales de ocio nocturno, que esta vez trabajaron al 20% de su capacidad, lo que frenó en seco al sector.
En la última noche del año, diversos establecimientos optaron incluso por echar el cierre, pero lo hicieron una vez que ya habían adquirido el género que esperaban haber necesitado y que acabaron almacenado en las bodegas. Esta inversión extra acrecentó aún más sus pérdidas. “Se preveía un problema de abastecimiento, por lo que se compró mucho género por anticipado”, relata García.
El sector ya descarta la posibilidad de aproximarse este año a las cifras de 2019, a pesar de que sus perspectivas son “muy buenas”. Esperan que 2022 les permita coger un poco de aliento y se pueda recuperar la confianza perdida en la seguridad del ocio nocturno.
