Con nocturnidad (no sé si con alevosía también) pero en todo caso protegida por las sombras como cualquier acto delictivo, la Confederación Hidrográfica del Duero aprovechó para demoler la presita del Puente Mesa, con lo que se demolían al tiempo los sentimientos populares, de los vecinos, que tenían en tal infraestructura el legado de más de 500 años de existencia y uso antepasados y que añadido al paisaje pintoresco y medioambiental, constituía un recurso de aproximación, recreo y civilización de ocio del vecindario (por cierto carente de otros servicios, como se sabe, que limitaban los contactos entre los vecinos) en el paraje del azud de la vieja presa de Mesa demolida con la presencia de la Guardia Civil por si ante semejante atropello pudieran soliviantarse los vecinos contra la decisión repudiada en esa noche fría de Enero –que no olvidarán- con la absurda justificación de que “su desuso y estado de abandono suponían no sé cuántos riesgos para las personas”, lo que no debe ser cierto, porque semejante argumento no coincide con el lamento de una vecina de Veganzones y el alcalde: “Nos sentimos engañados. Con esta demolición se han roto historias que durante años se tejieron en esos parajes íntimos; se han roto raíces y costumbres que durante siglos custodiaron alrededor de ese azud y la presita, convertidos ahora en cascotes dejándonos así sin su playita de arena para el recreo o para el riego de plantaciones.
Pero es que ese atropello, además, tiene otras connotaciones, como el acuerdo del 2.022 con la delegada del Gobierno de la Junta de Castilla y León entonces Virginia Barcones, respecto al compromiso que asumía en cuanto a que el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico “no derrumbaría el azud”, lo que evidentemente no ha sido así. Y la palabra política se la ha llevado río abajo los cascotes y la fauna piscícola truchera desovando para recreo luego de los pescadores que también frecuentaban deportivamente el espacio atropellado
Con esta demolición (que, como se sabe, no es la primera en nuestra provincia) los vecinos se sienten frustrados, engañados y doloridos al serles arrebatados los recuerdos de sus vivencias. Y la pregunta es ¿para qué? Ningún beneficio a la vista. Sí reflexionar, en cambio, en que los mejores ángeles custodios de ese espacio natural venían a ser los propios vecinos que la usaban, la disfrutaban y la mantenían en condiciones. Pero el daño ya está hecho pese a las protestas reivindicativas para su conservación del 22 y peses a las promesas que se suponían solventes a la Plataforma en defensa de tal infraestructura.
Últimamente se ha pedido cese del delegado del Gobierno, Nicanor Sen y de Virginia Barcones, antigua delegada y actualmente Directora General de Protección Civil. Pero no valdrán para nada. Ya lo verán.
