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La paz está en todos ustedes: paz desarmada y desarmante

por Ángel Galindo García
4 de enero de 2026
ANGEL GALINDO
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América para los americanos

JUBILEO SANJUANISTA DE LA MANO DE RAFAEL MATESANZ

Una vida luminosa

Hace unos días se hizo público el discurso de León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, que hemos celebrado el día 1 de enero de 2026. A punto de conmemorar las seis décadas de discursos, el lema de esta LIX jornada nos remite hacia ‘una paz desarmada y desarmante’.

No debería extrañarnos que se calificara la paz como ‘desarmada’, lo que sí resulta sorprendente es la utilización de un gerundio para calificar la paz como ‘desarmante’. Aunque pueda funcionar como participio, León XIV lo usa como gerundio. No se trata de una contribución filológica sino de una interpelación ética, política y jurídica. En el original inglés utiliza el gerundio ‘desarming’ y este tiempo verbal describe un presente lanzado hacia el futuro, no un presente anclado en el pasado; es un presente continuo, proyectado hacia el futuro. Estas distinciones son fundamentales en la tradición de San Agustín y si no las tenemos en cuenta perderemos elementos esenciales para entender este pontificado.

Este carácter proyectivo y esperanzador del concepto de paz que se nos presenta es un mensaje inquietante para el pragmatismo ‘militarizante’ de una Europa rearmada. La defensa de Ucrania y la reorganización geopolítica de Europa exige recursos y personas, no basta con el apoyo financiero, tecnológico y armamentístico, hace falta un apoyo verdaderamente moral. Lo que significa divisiones, batallones y compañías de tropas dispuestas a garantizar o reconstruir fronteras. Las tropas europeas están en marcha y no tardaremos mucho en comenzar las discusiones sobre el nuevo ‘Erasmus militar’ que se avecina.

Pues bien, recuerda el papa en su mensaje, “en el curso del 2024 los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB mundial. Por si fuera poco, hoy parece que se quiera responder a los nuevos desafíos con un reajuste de las políticas educativas; en vez de una cultura de la memoria, que preserve la conciencia madurada en el siglo XX y no olvide a sus millones de víctimas, se promueven campañas de comunicación y programas educativos, en escuelas y universidades, así como en los medios de comunicación, que difunden la percepción de amenazas y transmiten una noción meramente armada de defensa y de seguridad”.

A diferencia de este pragmatismo militarizante y fatalista, el realismo de León XIV tiene algo de esperanzador en estos tiempos de desestabilización planetaria, que se da cuando la fuerza de los poderosos promueve la disuasión nuclear y nos recuerda la irracionalidad de una geopolítica basada en el miedo, construida de espaldas al derecho, la justicia y la confianza.

Lo esperanzador está en la invitación responsable del Papa para el cuidado de la fragilidad, en la proclamación de que la bondad del corazón humano es desarmante. Una inteligencia cordial que intervenga frente a la espiral tecno-destructiva que incentiva la irresponsabilidad de líderes políticos y militares que delegan en algoritmos las decisiones que afectan a la vida y la muerte. Este desarme exige renovar diariamente el corazón y la inteligencia: León XIV nos urge para recuperar también el camino “desarmante” de la diplomacia, la mediación y el derecho internacional.

Nos fijamos en tres avisos que el papa propone para crear esperanza. En primer lugar, los medios de comunicación y la enseñanza en manos de los grandes poderes promueven la guerra y crean una conciencia de temor y de miedo. Esto produce una conciencia de pasividad en la población al ver que nada o poco se puede hacer. Frente a ello, el Papa propone un aspecto esperanzador porque la paz no es una meta sino un camino.

En segundo lugar, puesto que “nadie da lo que no tiene” es importante poseer paz interior o en pequeños grupos para poder dar paz. El mensaje papal aboga por el movimiento de la sociedad civil y de las asociaciones básicas frente a una política militarista que abunda en las ideologías de los grandes partidos.

En tercer lugar, aboga por una paz “desarmante”, es decir, es preciso ir desarmando el espíritu bélico que anida en esta cultura competitiva, liberal y marxista, especialmente creando una cultura de la esperanza y de la paz como camino. Con esto deseamos a los lectores paz para 2026.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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