El Naturpellet Segovia se ha hecho esperar esta temporada para conseguir sumar su primera victoria en Liga pero quizá la espera ha valido la pena. Los segovianos rompieron todos los pronósticos previos y en un partido sobresaliente se impusieron a domicilio a un equipo de la entidad de El Pozo Murcia.
No pudo ser mejor la salida a pista de los segovianos, especialmente teniendo en cuenta la importancia del oponente y la dificultad añadida de jugar en su feudo. Los murcianos salieron muy fuertes para hacerse con el control de la pelota y pasar a marcar el ritmo de partido pero ni siquiera hubo tiempo para saber si lo conseguirían porque los visitantes se anotaron un gol tempranero que sorprendió a todos los presentes. Un tanto de estrategia en el minuto dos de partido con una falta directa a la red de Chus que lo cambió todo.
En los siguientes minutos El Pozo jugó noqueado y a una velocidad diferente de los visitantes, quienes por momentos parecieron el equipo ‘grande’ sin miedo que buscaba el segundo con total verticalidad. Los murcianos se vieron en agobios incapaces de imponer el ritmo de toque y pausa obligados a defenderse con todo de las acometidas de un Naturpellet Segovia desacomplejado y muy peligroso, que bien pudo hacer algún gol más. En este tramo de encuentro cualquiera de los dos pudo haber marcado, pero los segovianos dejaron sensación de mayor peligro.
AL DESCANSO SIN MÁS DAÑOS
El técnico local, el argentino Diego Giustozzi, no tuvo más remedio que parar el partido mucho antes de lo que había pensado y así poder reorganizar a un grupo dubitativo y a remolque en casi todos los aspectos. El parón les fue muy bien a sus pupilos porque al poco, en el nueve, El Pozo Murcia destilaba unas gotas de la mucha calidad que atesora y el croata Marinovic remataba a la escuadra un buen envío de Xuxa.
Los de Diego Gacimartín sufrieron después de encajar el gol y baste decir que en segundos el local Pito marró una muy clara que se le fue arriba. Los murcianos pasaron a controlar con puño de hierro el partido y desde el empate hasta el descanso, especialmente en los últimos compases, pusieron en serios apuros a un Naturpellet Segovia que se agarró con fuerza a la superlativa figura de su portero Thiago Soares, que realizó paradas de mucho mérito, para alcanzar el vestuario sin mayor castigo y las tablas en el marcador.
El reinicio fue un calco de la primera parte. El Pozo salió fuerte en busca de la pelota y el gol pero se encontró con un gol psicológico que lo descolocó de nuevo. En el minuto tres de la segunda y en la primera llegada clara al marco rival, un contragolpe visitante, veloz y muy bien generado, acabó con el goleador Chus no perdonando, y de disparo cruzado con la zurda anotando el segundo gol en su cuenta particular y adelantando al Naturpellet Segovia por segunda vez en el electrónico.
Una vez más los charcuteros mostraron muchas dudas al verse a remolque en el marcador. El Pozo no tenía fluidez y en materia ofensiva resultaba demasiado previsible para un conjunto segoviano muy bien armado que defendía con orden y mucha intensidad. La igualdad y las pocas ocasiones fueron la tónica, hasta que a la media hora de juego el local Matteus conseguía empatar al finalizar desde cerca una jugada muy embarullada en la que la diosa fortuna también estuvo de cara de los locales.
SIEMPRE POR DELANTE
Pero a ElPozo Murcia apenas le dio tiempo a saborear lo conseguido porque un minuto más tarde el especialista segoviano Buitre transformaba un claro penalti de Fede a Raya y por tercera vez el Naturpellet Segovia se adelantaba en El Palacio de Deportes de Murcia para sorpresa general de la parroquia local.
Desde ese momento y hasta el final, el choque fue muy emocionante pero no demasiado vistoso. El equipo de casa lo intentó todo, y restando siete minutos para la conclusión salió Andresito de portero jugador, momentos en los que los murcianos generaron dos llegadas inquietantes, pero seguidamente encajaron una ocasión inmejorable de los segovianos que bien pudo subir al marcador y Diego Giustozzi se vio obligado a pedir un tiempo muerto. A los locales les quedaba tiempo de sobras pero hasta la conclusión su juego no mejoró y una y otra vez sus cinco de campo se estrellaron contra un quinteto segoviano envalentonado que ya se tomaba la victoria como algo más que unos puntos.
