La economía de Castilla y León cierra 2025 con un importante crecimiento en el entorno del tres por ciento si se cumplen las estimaciones tanto de la Junta como de los principales institutos de predicción en España, que han tenido que revisar al alza sus estimaciones iniciales durante el tramo final del año por el mejor comportamiento de la economía autonómica. Sin embargo, este 2026 las perspectivas no son tan optimistas, y tanto el Gobierno regional como los centros de estudio consideran que la economía se ralentizará hasta valores próximos al dos por ciento.
Junta, Unicaja, Caixabank, BBVA y Funcas estiman una horquilla de crecimiento en 2025 de entre el 2,5 y el 2,9 por ciento, mientras que para 2026, la sitúan entre el 1,8 y el 2,1 por ciento. Hispalink aún no ha actualizado sus previsiones desde junio, y sitúa 2025 en el 2,1 por ciento, y el 1,8 por ciento para 2026.
Las previsiones menos optimistas para el cierre de 2025 son las de Unicaja, con un 2,5 por ciento, y las mayores, de BBVA Research y Funcas, que coinciden en el 2,9 por ciento. La Junta contempla un 2,8 por ciento, tras revisar seis décimas su previsión inicial, y Caixabank Research, un 2,7 por ciento. El año que comienza, la mejor estimación es de la Junta, con un 2,2 por ciento, mientras que BBVA la sitúa en el 2,1 por ciento; Caixabank en el dos por ciento; y Funcas y Unicaja, en el 1,8 por ciento.
En cuanto al empleo, se prevé que el número de ocupados haya crecido entre el 0,9 y el 1,9 por ciento. Unicaja sitúa ese crecimiento en el 0,9 por ciento, la Junta en el 1,8 por ciento; y Caixabank, en el 1,9 por ciento.
Crecimiento sostenido
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, destacó que la economía regional cerraría 2025 con un mayor crecimiento del previsto inicialmente, incluso podría superarse el dato del 2,8 por ciento mejorado, y aunque en 2026 seguirá el dinamismo “las tasas de crecimiento serán algo más reducidas”, hasta el 2,2 por ciento.
Carriedo comentó que en 2025 se han empezado a “ver dificultades” en las exportaciones, por el incremento de aranceles, los conflictos internacionales y las dificultades de crecimiento y consumo de los “principales clientes” europeos.
El economista Manuel Morquillas Hortigüela apunta a los problemas demográficos estructurales, envejecimiento y despoblación como principales factores que debilitarán el crecimiento a largo plazo
Sin embargo, constató que la demandad interna, con el consumo de los hogares, “ha compensado en parte esa circunstancia”, y sigue la aportación del crecimiento industrial, la formación bruta de capital y el sector servicios.
Carriedo también hizo balance de la legislatura que termina, y apuntó a los cuatro años en los que Castilla y León ha registrado una “senda de crecimiento sostenido” con creación de empleo, sobre la base del sector industrial, las exportaciones, con el liderazgo en España en crecimiento durante varios años y las inversiones. “Tenemos más PIB, más empleo, más actividad productiva, menos nivel de paro, y menos impuestos”.
Eso si, dejó claro que no todo ha sido de color de rosa, porque muchas familias con el repunte de la inflación por los costes energéticos y de las materias primeras, impulsados desde el inicio de la guerra con Ucrania, han perdido poder adquisitivo. Además, lamentó las dificultades para acceder a una vivienda.
Incertidumbre
Hortigüela destacó que tanto el ritmo de crecimiento del PIB como del empleo se reducirá en 2026, aunque apeló a la prudencia en un “momento de máxima incertidumbre caracterizado por el solapamiento en el tiempo, entre otros, de los efectos de la invasión rusa de Ucrania, la tensión geopolítica en Oriente Medio y los efectos de los aranceles de EEUU”.
Este economista incidió en que desde el lado de la demanda, o el lado del gasto, el crecimiento del PIB de Castilla y León se seguirá sustentando en 2026-como lo ha venido haciendo en 2025- en la demanda interna, impulsada por el consumo e inversión privada.
Eso si, los principales factores que debilitarán el crecimiento económico a largo plazo, dijo, “vienen siendo los problemas demográficos estructurales -envejecimiento y despoblación-esta situación afecta negativamente al mercado laboral”, aunque “la llegada de población extranjera está contribuyendo a paliar parcialmente este problema”.
Otro factor que afecta negativamente al crecimiento, principalmente porque pospone muchos proyectos de inversión, dijo, es la “incertidumbre económica a la que han colaborado en buena medida las medidas proteccionistas de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas”.
Según Hortigüela, no tiene sentido económico–además de su dudosa legalidad- que una propuesta sea la condonación de la deuda de las autonomías, evidentemente es una medida cortoplacista y que se oferta por motivos de oportunismo político
Además, constató que los procesos electorales afectan al dinamismo económico porque generan incertidumbre, que puede llevar a posponer decisiones de gasto en consumo e inversión por parte de familias y empresas como consecuencia de la falta de seguridad sobre el futuro gobierno y sus políticas. Esta mayor prudencia puede frenar el dinamismo económico en los meses previos y posteriores a las elecciones.
Es evidente que la inestabilidad política en España afecta negativamente a las diecisiete Comunidades Autónomas y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, por ejemplo, no tiene sentido económico–además de su dudosa legalidad- que una propuesta sea la condonación de la deuda de las autonomías, evidentemente es una medida cortoplacista y que se oferta por motivos de oportunismo político.
Menor ritmo de crecimiento
El catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de León, José Luis Placer, señaló que, tras el fuerte incremento económico de 2024, tanto a nivel nacional como en Castilla y León se producirá una caída del ritmo de crecimiento en 2025 que continuará en 2026. Así, apuntó que el consenso de diversas entidades de investigación económica sitúan para 2026 la tasa de crecimiento anual en 2,2 por ciento a nivel nacional y en 1,8 por ciento en Castilla y León.
Placer recordó el informe de Funcas, ‘Previsiones económicas para las comunidades autónomas 2025-2026’, en el que estima que Castilla y León “viene sufriendo una tasa de crecimiento del PIB inferior a la media nacional durante las últimas décadas”.
Una pérdida de peso en el conjunto de España que no solo afecta a la actividad económica, sino también a la población total, la población activa y al empleo. Así, tomando como fuente el citado informe y las previsiones estimadas, Placer expuso que, mientras que la población total de Castilla y León en 2008 representaba el 5,5 por ciento del total nacional, en 2026 será el 4,8 por ciento. La población activa, del 5,2 por ciento en 2008, será del 4,6 por ciento en 2026, los ocupados pasarán del 5,2 por ciento de 2008 al 4,6 por ciento del total nacional en 2026.
“Frente a esta realidad a veces se destaca el hecho de que el PIB per cápita en Castilla y León está evolucionando a mejor tasa que el promedio nacional”, reconoció Placer, al tiempo que puntualizó que “no se puede olvidar que ese indicador es el resultado de dividir el PIB por la población y en Castilla y León, al contrario de lo que sucede a nivel nacional, el denominador durante muchos años ha decrecido y, aunque en los dos últimos años ha crecido, lo ha hecho en apenas un 0,5 por ciento, muy por debajo del crecimiento nacional”. Por este motivo, añadió que el crecimiento de ese indicador relativo en Castilla y León no se debe al crecimiento del PIB, “como sería lo ideal”, sino al decrecimiento de la población, “frente lo que ocurre a nivel nacional en donde ambos valores crecen con mayor fuerza”.
