Castilla y León registró un déficit de 22 millones de euros en sus cuentas hasta finales de abril de 2023, lo que supone el 0,03 por ciento de su PIB, cuando hace un año en el mismo periodo tenía un superávit de 126 millones, el 0,2 por ciento de su economía.
El conjunto de las administraciones regionales sufrió un déficit a finales de abril de 2023 de 3.376 millones, lo que equivale al 0,24 por ciento del PIB, frente al déficit del 0,12 por ciento alcanzado en el mismo periodo del año anterior. Este resultado obedece “a un aumento de los gastos del 8,2 por ciento, mientras que los ingresos crecen a un ritmo del 5,7 por ciento.
Cinco autonomías contabilizaron superávit en sus cuentas en los cuatro primeros meses del año, País Vasco, 210; Navarra, 110 millones; Asturias, 65; Andalucía, 59; y La Rioja, dos, con porcentajes de sus producciones del 0,25, 0,46, 0,24, 0,03 y 0,02 por ciento, respectivamente.
En el extremo opuesto y en términos absolutos, las autonomías con más déficit fueron Madrid, 989 millones (0,36 por ciento del PIB); Cataluña, 921 (0,34 por ciento); Valencia, 589 (0,45 por ciento), y Baleares, 421 (1,19 por ciento), el mayor porcentaje negativo de peso).
Los datos difundidos por el Ministerio de Hacienda y Función Pública indican que el déficit conjunto de la Administración central, los fondos de la Seguridad Social y las comunidades autónomas, excluida la ayuda financiera, se situó en 4.282 millones, equivalente al 0,30 por ciento del PIB, reduciéndose así un 52 por ciento respecto al primer cuatrimestre de 2022. Si se incluye el saldo de la ayuda a las instituciones financieras, el déficit se sitúa en el 0,32 por ciento del PIB.
