La competitividad regional se ha venido consolidando en España en las últimas décadas por el desarrollo de los territorios, que está condicionada por las capacidades económicas de cada región, de la habilidad para generar bienestar sostenible, atraer la inversión, fomentar la innovación y mejorar la vida de sus habitantes. En 2024 y 2025 se ha mantenido el crecimiento económico español, sustentado por la demanda interior, es decir, el consumo interior, la inversión empresarial y el gasto público, a pesar de la bajada de las exportaciones por la tensión del comercio internacional. Este impulso interno ha permitido amortiguar la debilidad del mercado interior y ha contribuido a mantener un ritmo de crecimiento elevado. Recordemos que la población española se incrementó hasta los 49 millones de personas en 2024 por la emigración.
El Informe de la Competitividad Regional de España 2025, elaborado por el Consejo General de Economistas, concluye que en 2024 tenían una competitividad alta las Comunidades de Madrid, Navarra y País Vasco; una competitividad media la Comunidad de Cataluña, con un nivel de competitividad medio-bajo están Castilla y León, La Rioja, Aragón, Galicia, Cantabria y Asturias. El resto de Comunidades Autónomas, Andalucía, Islas Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia, tienen una competitividad baja.
Desde el punto de vista dinámico, la competitividad estructural aumentó en un 2% en 2024, aunque las Comunidades de Aragón, Castilla y León, Murcia y la Comunidad Valenciana no tuvieron cambios significativos. Indudablemente, la convergencia territorial favorece un crecimiento más equilibrado al deducir las brechas económicas y sociales entre regiones. Además, la convergencia impulsa la competitividad, mejora el acceso a los servicios y refuerza la estabilidad institucional. La dispersión de los valores se ha reducido en un 15% en los últimos quince años, aunque continúan existiendo grandes diferencias regionales.
Castilla y León mejoró en eficacia empresarial, se ha mantenido en variación del PIB, tasa de paro de larga duración, parque de vehículos ecológicos, empresas de más de 250 trabajadores, dinamismo empresarial y mujeres empleadoras. Las variables desfavorables fueron la tasa de ahorro, Ninis, abandono escolar temprano, deudas y delitos, tráfico aéreo, e innovación. Castilla y León ocupa el octavo lugar en materia de competitividad (9,29), el primero lo ocupa Madrid (16,93) y el último Extremadura (6,16).
En conjunto, España representa el 10,8% de la población de la UE -27 y el 8,8% del PIB comunitario, ocupando el 4º lugar en términos de tamaño absoluto por detrás de Alemania, Francia e Italia. En conjunto, estos cuatro países concentran el 57,8% de la población y el 61,3% del PIB nominal de la UE-27, con datos de 2024.
Los resultados del año 2024 sitúan seis Comunidades por encima del PIB por habitante medio de la UE-27, en concreto, Comunidad de Madrid (114,4% de la media), País Vasco (114,0%), Navarra (108,6%), Cataluña (104,0%), Aragón (101,3%) e Islas Baleares (100,1%). En el extremo opuestos están las Comunidades de Andalucía, Extremadura, Canarias, Murcia y Castilla La Mancha, las cuales tienen un PIB por debajo del 75% de la media comunitaria.
En 2024, el PIB medio de España alcanza el 91,9% de la renta media de la UE-27. Castilla y León tenía un PIB per cápita en 2024 de 34.582 euros, una cifra que representa el 95,1% de la media española (100), y un 86,6% de la medida de la UE-27 (100).
En cuanto a la productividad, la Comunidad de Castilla y León está situada en un 99% de la media española (100) y en un 93,4% de la media europea.
En lo que respecta a la población entre 25 y 64 años con educación superior, Castilla y León tiene una media del 99, frente a una media nacional de 100, y una tasa de paro 9,4 puntos por debajo de la media española y superior a la europea en 16 puntos, mientras que la tasa de paro de la población de más de 15 años es inferior a la media nacional en un 6,8 puntos y superior a la media comunitaria.
Por lo que respecta a la investigación y desarrollo, Castilla y León tiene un índice de 91,3 respecto a una media nacional de 100.
En resumen, en 2024 el PIB medio de España alcanza el 91,9% de la renta media de la UE-27, con grandes diferencias entre Comunidades, la Comunidad de Madrid multiplica por 1,8 la alcanzada por Andalucía.
Castilla y León tiene un camino para recorrer dado que el PIB regional está situado en el 95,1% de la media española, aunque en estos últimos años la ciudadanía ha tomado conciencia de la importancia de la inversión empresarial generadora de empleo y riqueza para toda la sociedad. Con frecuencia, las páginas de este periódico se han hecho eco de los planes aprobados por la Federación Empresarial Segoviana para la formación de los empresarios y los distintos programas de esta asociación para canalizar y poner en marcha distintos planes empresariales que coloquen a nuestra provincia en el lugar que le corresponde, lejos ya del atraso secular. También el trabajador autónomo desempeña un papel fundamental en la economía y mercado laboral de Castilla y León, generando empleo y tejido empresarial, al mismo tiempo que del mismo modo generan puestos de trabajo para otras personas. Se estima que los autónomos contribuyen con una sexta parte al PIB y la riqueza nacional.
La última Encuesta de Población Activa del INE señala que la población activa de Castilla y León se situó el pasado año en 1.148.700 personas en 2025, con un incremento de 13.800 personas, mientras que su tasa de paro es del 8,36%, la tasa de paro juvenil del 23,85%, y la tasa de actividad es del 54,43% todavía por debajo de la media nacional de 58,94%.
La economía de Castilla y León subió un 3,5% en el tercer trimestre el año 2025, siete décimas por encima de la media nacional (2,8%), casi el triple que en la zona euro (1,4%) y casi el doble que en la UE-27 (1,6%), impulsada por la inversión y por el gasto de los hogares, por el lado de la demanda, y por la industria y por el sector servicios, por el lado de la oferta. Un crecimiento que se ha de traducir en un mayor y mejor empleo, en la incorporación de la mujer al mercado laboral, en la reducción del paro juvenil y la mejora del acceso a la vivienda habitual.
En efecto, el empleo tuvo una variación interanual del 1,2% en el tercer trimestre de 2025, con un crecimiento en el sector primario y un menor aumento en la industria, la construcción y los servicios.
Castilla y León cuenta, además, con un buen nivel educativo, el sistema en términos de eficacia tiene una buena posición y estos resultados se logran con un buen nivel de eficiencia, como señalan los resultados de la prueba PISA.
En el sector agrario y de la industria agroalimentaria, Castilla y León se posiciona como la despensa de Europa, con una industria que genera 15.300 millones de euros anuales y da empleo a más 44.000 personas. La sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente también son pilares fundamentales del desarrollo de la región mediante la potenciación de la producción de energías renovables, la reforestación de bosques, junto con la creación de suelo industrial y la elaboración de planes estratégicos, el desarrollo de las políticas activas de empleo y la promoción económica de sectores estratégicos para la economía regional.
El fomento de la actividad turística gracias al patrimonio, natural y artístico regional, para la recepción de 10 millones de visitantes y los 15 millones de pernoctaciones, es otro factor de crecimiento económico a tener en cuenta. El impulso a la investigación e innovación, junto con el esfuerzo presupuestario destinado a sanidad, educación y políticas sociales deben hacer a Comunidad de Castilla y León una región europea con futuro.
