El Adelantado de Segovia
miércoles, 14 enero 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

La Cofradía de San Antonio cumple 120 años

por Álvaro Pinela
3 de junio de 2024
La jota castellana tiene un sentir especial en este día en una fiesta de gran tradición y devoción.

La jota castellana tiene un sentir especial en este día en una fiesta de gran tradición y devoción.

Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

Agustín Cuenca: “Necesitamos una plantilla que esté a muerte con el entrenador”

Iñaki Bea deja de ser entrenador de la Gimnástica Segoviana

López de Lerma, con raíces segovianas, se hace cargo del Real Madrid Castilla

La fiesta de San Antonio tiene un especial signo de recogimiento sentimental. Una manifestación religiosa y folclórica sucedida desde 1904 de generación en generación vecinal y familiar hasta nuestros días. Fueron doce sus fundadores a comienzos del siglo XX poniendo en liza la última Cofradía constituida en el municipio. Para ello siguieron las pautas religiosas de las ordenanzas de otras cofradías locales, pero introdujeron en sus ya 125 años de vida, la razón festiva y folclórica en su fuente de hermanamiento. Esa sucesión de hermanos es lo que ha traído hasta nuestros días la fe de su supervivencia, mantener los rezos, cultos y costumbres festivas pasadas de abuelos, hijos y nietos, y de vecino en vecino.

La importante labor de los mayordomos en esta fiesta de carácter primaveral es fundamental. Año tras año se sucede el relevo de hermanos mediante Cabildo. Y esa fe y promesa de los mayordomos entrantes comienza cuando recogen de sus antecesores el cetro niquelado que guardarán en su vivienda durante todo el año, con el sueño de la llegada en el mes de junio de la fiesta de San Antonio, en el que saldrán de sus viviendas portando el mismo como protagonistas de la fiesta entre la enramada de chopo puesta durante la noche, y al sonido de la dulzaina y el tamboril, acudirán a presidir la misa, los Cabildos de mañana y tarde y la procesión. A la vez entre ellos emerge la emoción y los envites de felicitación de los hermanos.

La jota está presente durante el acompañamiento, la carrera y los refrescos, ofrecidos después de los Cabildos; también un sabor, el de la legendaria limonada, y los bollos propios de la bollería tradicional del pueblo, junto con el recuerdo de las inolvidables rosquillas de Felipa Hernangómez, “la Calola”. Los rezos de los cabildos por los fundadores y los difuntos también son especiales, dan sentido profano a la fiesta, ya que también es un festejo de recuerdo para todos, al acordarse de los que nos sucedieron y sus vivencias.

Hay una particularidad en el baile de la jota en Valseca, en su momento me lo recordaba Rosario Agudo, desde Cádiz, quien siempre me decía que su padre la indicaba que en Valseca se bailaba la jota de una manera muy especial. Y así era, y se mantienen algunos rasgos. Venía precedida por pastores, labradores, ganaderos y cofrades, quienes coincidiendo con la bajada de la sierra con el ganado para acudir al Santo, bailaban la jota con el alarde de la emoción de acudir a un festín que les identificaba. Los pasos de la danza se mezclaban con la emoción del día; brazos y piernas se enjarretaban, con movimientos más circulares, y piernas a la par y al juego, asi como los rostros emocionados y miradas cómplices de los bailadores, que hacían saltar sobre ellos mismos el repique de los músicos. Las miradas se hacían atentas entre el público, pues los compases se tensaban, y los tergales de los pantalones vacilaban de lado a lado. Chocaba el sol, el verde primaveral, y el calor de junio, con aquellas camisas claras, blancas, beige o rosadas, y esos rostros ya tostados por el sol primaveral de pastores, ganaderos o labradores entregándose con fe a la fiesta y al folclore. En los últimos tiempos la manifestación de este tipo de jota, ha tenido entre sus mayores exponentes a Florencio Llorente, “el Chato”; y a Eugenio Rincón, “Geñín”, entre otros, en ellos estaba reflejado ese acerbo particular de la jota en Valseca.

San Antonio también tiene imágenes y sonidos en el tiempo. La de los hermanos sentados en rueda en el Concejo y Salón. La del pretérito estruendo de los cohetes rifados. Y es que el presente en esta fiesta siempre se ve reforzado por el pasado. Por eso, aun nos persigue el testigo de aquellos que nos precedieron, como los hermanos mayores Domingo Agudo y Luciano de Andrés, quienes comandaron la Cofradía como anteriormente lo habían hecho Eugenio Rincón, “el Tío Cachuelo”, y Félix de Andrés, “El Tío Pilile”, entre otros.

En tiempos anteriores al igual que ocurriera con la festividad del patrón del pueblo San Isidro, la procesión salía por la entrada original de la iglesia a recorrer la era, un espléndido mirador desde donde se veía el campo, y el templo con vistas al pueblo. La memoria vecinal entre esos alardes emocionales que proporcionaba el santo, ofrecía vítores al santo. En el recuerdo uno, pronunciado por el tío Cochero, que decía, “Viva San Antonio y que se vea desde los Arquites”, una zona próxima y de rica fertilidad agrícola.

El sonido y la subasta
Otra de las imágenes de décadas, era la de la borreguita ataviada a la carroza, para proclamar suerte en la posterior puja. Sonidos presentes también son los de la subasta primero de la carroza y después la subida de San Antonio a su trono. Voces que antes de la entrada en el templo, salen fundadas entre el silencio del público asistente congregado y la voz del hermano que comanda el sorteo. La puja se inicia por el cordón derecho trasero, y se sucede en los cuatro posteriores. Ya con los cordones tomados se introduce la carroza en el crucero de la iglesia, para el momento estelar del remate de la subida al trono por el ofrecimiento de un devoto. La subasta ha tenido voces legendarias durante los años, desde la flema y temple que ensalzaba Domingo Agudo, hasta el gracejo armonioso y puntual de Florencio Llorente, “El Chato”.

Actualmente la Cofradía de San Antonio goza de buena salud tanto espiritual como en su custodia y mantenimiento. Destacando en esta sucesión la inscripción de muchos de esos niños, que la mas de las veces han subido a la carroza sus padres o abuelos al anhelo de la imagen del Santo en la procesión. Es uno de los potenciales de la centenaria cofradía, el importante impulso dado desde los años 90, para incrementar el número de hermanos. Y la inscripción ha supuesto un hecho trascendental, todos los años, como ha sucedido siempre, son dos nuevos mayordomos los que presiden la fiesta. En contra de lo que sucede en otras cofradías provinciales, incluso de pueblos más grandes, en la Cofradia de San Antonio de Valseca nunca ha tenido que repetir ningún hermano de mayordomo.

Hoy 120 años después son casi 130 hermanos los que forman parte de esta cofradía y la fiesta se celebrará el próximo 8 de junio, con la ilusión de un día especial, en el que el llamamiento de las campanas pone los pelos de punta, con esa llamada al alma y a la fiesta.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda