Es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más que la morfina. El fentanilo es un potente fármaco opiáceo sintético. Se le conoce popularmente como la ‘droga zombi’, arrasa en Estados Unidos y su uso empieza a crecer de manera alarmante también en España.
Se trata de un fármaco con dos caras. Es capaz de provocar la muerte de aproximadamente 70.000 personas en tan solo un año pero, también, aplicado a la medicina, tiene el poder de calmar fuertes dolores y mejorar la calidad de vida de los pacientes. De hecho, el fentanilo se ha usado históricamente para dormir al enfermo antes de someterle a una cirugía cardíaca. “En su día revolucionó el mundo de la anestesia”, explica María Páez, anestesista y jefa de la Unidad del Dolor del Complejo Asistencial Universitario de Palencia (CAUPA).
Con el paso de los años, especialmente en la década de los 80, empezó a utilizarse para paliar los dolores de los enfermos con cáncer hasta que, en la actualidad, su uso se ha ido extendiendo hasta ser muy útil para tratar el dolor crónico.
Su consumo crece a un ritmo vertiginoso. De hecho, las últimas encuestas realizadas reflejan que el 15 por ciento de la población entre 15 y 65 años reconoce haber tomado este tipo de fármacos a lo largo de su vida. Casi el 50% de los pacientes abandonan estos tratamientos porque empiezan a sufrir efectos secundarios como nauseas, vómitos, estreñimientos, mareos, sedación o depresión respiratoria y muerte en los casos más graves
Asimismo, el fentanilo puede ocasionar una importante adicción. “Notas que el paciente cada vez necesita más droga para conseguir el mismo efecto. Es altamente adictivo, no en el dolor agudo pero sí en el crónico, explica la doctora Páez.
Solo el año pasado en Estados Unidos se incautaron más de 4.500 kilos de fentalino, una cantidad que sería suficiente “para matar a toda su población”. El peligro aumenta si se tiene en cuenta que normalmente, en el mercado negro está de moda la combinación del fentanilo con otras drogas como la heroína o la metadona.
Hasta el año 2019 la producción del fentanilo dependía de China, pero después pasó a manos de los cárteles de México, que monopolizaron su fabricación desde entonces. “Es a partir de ahí cuando se empieza a inundar el mercado negro de norteamérica con pastillas de fentanilo mezcladas con cocaína o anfetamina. Ha creado miles de adictos. Un tercio de las personas que se mueren por sobredosis lo hacen por el consumo alterado e ilegal”.
Por eso, María Páez cree que sería “prácticamente imposible” que ese escenario casi posapocalíptico que se está viviendo en EEUU se repita aquí en España donde se requisan 30 ó 40 gramos al año y donde, además, los controles para poder acceder al fentanilo son mucho más estrictos. De hecho, ni si quiera es un fármaco accesible para aquellos médicos que no sean internistas o anestesistas y, en el caso de los pacientes, tan solo pueden retirarlo aquellos que lo tengan incluido en la receta electrónica y únicamente la dosis que tengan prescrita. “No hay peligro de que se retire y a nivel médico tampoco”.
