El psiquiatra forense José Cabrera publicó ayer una carta dirigida a los padres de Diego, el alumno de 11 años que se quitó la vida en Leganés tras dejar una nota en la que decía que no quería ir a clase, para disculparse por las palabras “escatológicas, viscerales y desmedidas” que pronunció durante reuniones con padres del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. En la carta, Cabrera pide perdón tanto a los padres del niño como a quienes haya “herido” con sus “expresiones verbales, acaloradas y desproporcionadas”.
El psiquiatra forense alegó que sus palabras son fruto de la “exaltación y la ofuscación” que le produjeron “las muchas descalificaciones graves vertidas” contra la orden de los Mercedarios, que gestiona el centro educativo, “sin que hubiera prueba alguna contra los mismos”. Cabrera apuntó que nunca ha considerado “una chorrada” que el menor se quitara la vida. “Esta expresión vulgar la empleé dirigida al trasunto jurídico-administrativo generado por tal fallecimiento y a la magnitud desmedida, en mi opinión, que algunos medios de comunicación habían elevado al máximo”, dijo.
Finalmente, el psiquiatra forense dijo entender y acatar “todos los ataques” que ha recibido por sus “formas injustificables” en estas reuniones. Aunque apuntó que son expresiones impropias de él, por lo que “sería injusto” que se le enjuiciara por ellas “convirtiendo estas desafortunadas manifestaciones” en una noticia.
La familia de Diego exigió el viernes una disculpa pública a Cabrera y al centro educativo por las “hirientes” declaraciones del forense hacia Diego y hacia ellos, que tildaron de “soeces e irrespetuosas”, “banalizando el suicidio de un menor, como si de un jarrón roto se tratara”, afirmaron.
