El profesor de Formación Profesional Jorge Miguel Soler Valencia presentó esta semana el libro ‘Patrimonio industrial segoviano’, haciendo suya la expresión de Caro Baroja al asegurar que su libro recoge el patrimonio de la tecnología popular, pues en Segovia hubo una revolución industrial muy tímida”, comentó.
La publicación presenta fábricas de achicoria o de harinas, molinos de viento e hidráulicos, alhóndigas o depósitos de materias primas, como el de la Villa de Madrid, de la época de Carlos III, que se conserva en Villacastín.
“Nos quedan pocas personas que hayan trabajado en muchas de esas industrias”, advirtió Soler, dejando entrever que era el momento de acometer esta tarea. Así, recoge testimonios de personas que trabajaron en estas fábricas, como en los secaderos de achicoria de Cuéllar, “donde pasaban muchas penurias debido al calor”.
El libro está editado por la Real Academia de Arte e Historia de San Quirce con el patrocinio de la Diputación realiza una clasificación de ese patrimonio industrial. En primer lugar, industrias de la tecnología popular como pegueras, fraguas tradicionales y lagares.
También incluye la Mesta y las operaciones industriales de la lana y finaliza con las Reales Fábricas: la Real Casa de la Moneda, la Real Fábrica de Cristales de La Granja y el Real Aserrío de Valsaín.
