El escritor cordobés Joaquín Pérez Azaústre recibió ayer el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, que convoca la Diputación Provincial de Segovia, en un acto celebrado en el salón de plenos del Palacio Provincial. En su vigésimo tercera edición, el premio ha recaído en este joven autor cordobés de 37 años, por su obra “Vida y leyenda del jinete eléctrico”, cuyo título hace alusión a “El jinete eléctrico”, película rodada por Sidney Pollack en 1979 y protagonizada por Robert Reford y Jane Fonda. Pérez Azaústre, que ya en el año 2004 consiguió un accésit del Gil de Biedma por su obra “Delta”, manifestó sentirse “bendecido” por haber logrado este premio, que lleva el nombre de un poeta “que ha sido fundamental en mi formación como escritor, y que lo he sentido siempre muy cercano”.
El premio, en memoria del poeta Jaime Gil de Biedma, está dotado con 10.000 euros, y fue fallado en junio por un jurado integrado por los escritores Antonio Colinas, Pere Gimferrer, Juan Manuel de Prada, Luis María Anson, José María Muñoz Quirós y Carlos Aganzo, y el editor Jesús Sánchez, y está presidido por el presidente de la Diputación de Segovia, Francisco Vázquez, y coordinado por Gonzalo Santonja, director del Instituto de la Lengua de Castilla y León. A este XXIII edición del Gil de Biedma han concurrido 777 poemarios, de los cuales 498 proceden de España, y el resto del extranjero, en concreto de un total de 33 países.
Joaquín Pérez Azaústre elogió este premio de poesía, que en su opinión, supone “un lujo cultural no solo para Segovia, sino para toda España”. “Ha tenido ganadores estupendos, lo que le hace ser uno de los más importantes premios de poesía del español. Y luego está el entramado humano, la organización, el trato, la edición del libro, que hace que sea un premio muy cómodo, muy agradable, en estos tiempos en que parece que la cultura está siempre en entredicho y en permanente tela de juicio”, subrayó el escritor.
El Premio Jaime Gil de Biedma incluye también un accésit que este año ha conseguido el el escritor mexicano César Anguiano Silva, por su obra “La sangre y las cenizas”, que ayer no pudo asistir al acto de entrega de los galardones. Este accésit está dotado con 3.000 euros.
En su intervención, el presidente de la Diputación defendió la apuesta de la institución por el Premio Jaime Gil de Biedma, “por cuanto creemos firmemente en la creación artística, en la cultura como piedra angular del desarrollo integral de los ciudadanos y el paralelismo de las sociedades cultas con las sociedades libres y de éstas con el progreso y el bienestar general”. Francisco Vázquez afirmó que la poesía “aporta los matices, en cuanto incide en la conciencia personal y colectiva de un pueblo, de una forma directa y afilada”.
Desgarrador y alegre
“La sangre y las cenizas”, de César Anguiano, ganadora del accésit, fue definida por el coordinador del Premio Jaime Gil de Biedma, Gonzalo Santonja, como “un poemario instalado en el Méjico doliente, porque Méjico se está desgarrando al mismo tiempo de muchos modos, por el narco, por los ilegales que cruzan a Estados Unidos, por la miseria…; es un libro muy fluido, con una visión dramática, pero también esperanzada”.
Santonja destacó que el libro de Anguiano recoge la situación actual de Méjico, “tiene ese desgarramiento y esa alegría del Méjico más rural”. El autor reside en ese Méjico profundo que describe en su obra, junto a todas las dificultades que conlleva esa tierra. “En apariencia es un libro muy descriptivo, de descripción de sentimientos. La vida en ese Méjico es tan dura, y ves que están golpeados”, añadió.
Recordó sus estancias en Méjico y señaló que “la muerte es algo cotidiano”, y que Anguiano también refleja en esta obra”. “El libro —precisó— tiene mucho dolor y una mirada perpleja y crítica, que busca el apoyo y la solidaridad”. Santonja considera “La sangre y las cenizas” un libro “muy impresionante y sobrecogedor, merecedor del accésit del Jaime Gil de Biedma. No se puede ser ajeno a tanto dolor y a unos versos tan contundentes”.
César Anguiano es ensayista, novelista y poeta. En el año 2010 decidió escribir “La sangre y las cenizas”. “En él se enuncia lo que no debe ser dicho ni escrito. Peor aún, intenta sacar de la indiferencia a una sociedad sumisa y mal informada. Un libro que es un reto para todos aquellos que se consideran pensantes, valientes o justos en Hispanoamérica”, se describe en la contraportada de la publicación editada por Visor.