La entrega de premios del XX certamen de poesía ‘Jaime Gil de Biedma y Alba’, que convoca el Ayuntamiento de Nava de la Asunción en colaboración con la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, tendrá el marcado acento andaluz que le darán los poetas galardonados Jacinto del Campo López —Punta Umbría –Huelva- 1965)— primer premio por su poema “Calendario” y de Manuel Moure Sánchez — Jerez de la Frontera 1965—, accésit por su poema “Romances de escarcha”.
Obras editadas por el Ayuntamiento de Nava de la Asunción en un pequeño libro de mano que se entregará gratuitamente a los asistentes al acto de este sábado día 28 en el hotel Fray Sebastián a partir de las 20 horas.
En declaraciones a este diario el poeta onubense Joaquín del Campo mostraba su satisfacción por recibir “un premio de bastante prestigio a nivel internacional y que lleva el nombre de un poeta tan importante como Gil de Biedma, la verdad es que no esperaba esta sorpresa, pero albergaba esperanzas porque el poema iba bien para el premio porque tiene unos versos que conforman una historia, es original y particularmente me sentí muy contento con el trabajo realizado y decidí enviarlo”.
Comenta este profesor de Lengua y Literatura que mantiene “una doble militancia -como diría Juan Manuel Bonet-, entre la pintura y la poesía, porque el pintar y escribir son dos facetas que siempre van paralelas y eso siempre ha ido conmigo”, explica. Una dedicación pictórica cuyas obras han recibido premios de reconocimiento, algo que no le ha sucedido a nivel de literatura ya que este es el primer premio poético que recibe, aunque cita el no haberse presentado a muchos.
Acudirá a Nava para recoger el premio y a dar lectura al poema ‘Calendario’, que hasta ese día su contenido permanece inédito. Un poema, seleccionado de entre las 200 obras presentadas desde diferentes países, que en palabras del autor es “un poema extenso de 99 versos divididos en los doce meses que tiene el año y a través de ello hay una relación muy importante entre naturaleza y mi vida personal y el poema básicamente es eso un ideario en el que yo aporto muchos aspectos de mi vida personal desde la infancia, la adolescencia hasta la actualidad y hablo de la amistad, de la belleza, del amor, de la soledad, en definitiva un itinerario de secuencias personales con todos los elementos de la naturaleza que desemboca en la felicidad, la compañía de los amigos, de la familia… Yo creo que la literatura y más concretamente en la poesía la experiencia vital está presente porque la literatura es la vida y la vida es literatura, por eso siempre hay aspectos personales que aparecen y que seguramente son vivencias que la mayoría de los lectores las han vivido y las identifican como suyas”. Manifiesta este poeta que actualmente se encuentra trabajando en un libro de poemas que empezó en los años de la pandemia y que tiene prácticamente terminado a expensas de pulir los retoques finales para su publicación.
Manuel Moure primer poeta vinculado a Nava que recibe el Premio. Por su parte Miguel Moure, premio accésit por su obra “Romances de escarcha”, ha resultado ser el primer poeta premiado vinculado a Nava de la Asunción, a través de su esposa Ana Isabel Maestro de Pablos, lo que le resulta ser buen conocedor de esta tierra de mar de pinares por las esporádicas visitas que realiza desde hace treinta y dos años. Acudirá a recoger el galardón y a dar lectura a sus romances de cierta influencia lorquiana al tener como argumento el mundo taurino y el ambiente gitano con la muerte como tragedia, pero en el bolsillo traerá la sorpresa de otras dos poesías dedicadas a “la Nava” por si cabe recitarlas en el acto. Para este periodista del Diario de Jerez el premio otorgado suponía la lógica satisfacción pero lo que más ilusión le supuso fue que el jurado calificara su poema de poesía andaluza de clara influencia lorquiana, “ya con esa referencia me sentí premiado”.
Así, el autor de Romances de escarcha” decía que la obra premiada recoge dos romances diferenciados entre si ya que “el primero, “Morenito y el bravo”, representa la muerte de un torero en la plaza y la conmoción del público y el otro, “Gitanillo y la luna”, es una fantasía alegórica donde un campamento de gitanos se planta en un pinar y un gitanillo mira a la luna y desde la ventanilla de su furgón piensa que puede sacar todos los tipos de metales preciosos para hacer la alianza para su amada y en la pretensión de conseguirlo hace una escalera hacia el cielo y en el intento fallece, en fin un poema muy sentido, una fabula con sus metáforas” explica.
