El escritor y jurista de la Unión Europea, Joakim Zander, ha hilado su primera novela, ‘El nadador’ (Suma de letras), alrededor de intrigas en el Parlamento Europeo, la privatización de la guerra y una trama de espionaje internacional.
La trama sigue la historia de un agente estadounidense que se ve obligado a desaparecer después de perder a su mujer en un atentado dirigido contra él en Damasco, y como devuelve a su hija -que crecerá y que se verá envuelta en una trama de espionaje 30 años más tarde- con sus abuelos maternos para protegerla.
El escritor sueco ha comentado recientemente a los medios de comunicación que desde niño ha escrito cuentos cortos, pero que ‘El nadador’ es la primera novela larga que ha escrito y publicado.
Parlamento Europeo
Ha explicado que desde el principio sabía que quería escribir un thriller que estuviera ambientado en el Parlamento Europeo, un escenario que conoce bien por su trabajo, pero que paralelamente empezó a nacer otra historia sobre un “espía americano sin nombre”.
Hacía tiempo que reflexionaba sobre cómo el oeste había influenciado el Oriente Medio durante los últimos 50 años, y sin darse cuenta empezó a ilustrar la actuación occidental con la narración de “políticas cortas de miras, alianzas estratégicas y compromisos pobres”.
En la etapa en la que investigaba para escribir la novela, el rotativo The Washington Post publicó una historia titulada ‘America Top Secret’, en la que se descubría la industria privada de la guerra que había emergido como consecuencia de las guerras en Afganistán y en Irak durante la administración del presidente George Bush.
El artículo fascinó al escritor, que decidió incluir el tema de un modo u otro en el libro, pero no se ha mostrado seguro sobre su intención era concienciar a sus lectores.
Ha explicado que “el ejército está íntimamente ligado a las funciones de un estado democrático”, y dejar que una empresa privada maneje esta función va en contra de su instinto.
«La privatización de la guerra en Irak y Afganistán fue problemática en muchos sentidos», ha sostenido el jurista, ya que se dio tan rápidamente y a una escala tan grande que se descontroló y no hubo manera de que esta maquinaria de guerra fuera transparente, concluye Joakim Zander.
