Agentes de la Guardia Civil de la Comandancia de Málaga intervino 128 piezas arqueológicas que iban a ser vendidas ilegalmente en internet en el marco de la operación ‘Antikaria’, donde procedió a la implicación de diez personas como presuntos autores de los delitos de apropiación indebida de material arqueológico procedente de yacimientos subacuáticos y terrestres y de estafa por su comercio.
La investigación se inició el pasado mes de noviembre de 2015 cuando la Guardia Civil detectó en varias provincias de Andalucía (Málaga, Granada y Cádiz) la existencia de anuncios a través de internet en los que se vendía diverso material arqueológico, según informó la Benemérita a través de un comunicado.
Una vez identificadas las personas implicadas se pudo determinar cómo algunas de las piezas intervenidas procedían de expolios en yacimientos arqueológicos inventariados previamente por la Administración, y cómo, en otros casos, las piezas arqueológicas que comercializaban no tenían ningún valor histórico al no corresponder con la época que publicitaban.
Asimismo, los agentes pudieron constatar tras un informe del Museo Nacional de Antropología de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que la cabeza reducida de jíbaro intervenida era falsa, y que se trataba de una fiel reproducción realizada con piel animal. Dicha pieza se estaba anunciando por un precio de 4.980 euros, que procedía directamente del Amazonas y que era completamente original.
Con respecto al material arqueológico subacuático recuperado debe diferenciarse el valor histórico del valor económico, siendo el primero muy superior al segundo. Al expoliar material de un pecio se provoca la destrucción total o parcial del yacimiento, eliminándose el contexto arqueológico en el que se localiza la pieza, perdiendo de manera irremediablemente la información histórica que el mismo contenía.
Así, se intervino un ánfora romana del siglo IV; una botija naval con restos biológicos marinos del siglo XVI-XVIII; un vaso prehistórico posiblemente del Neolítico decorado con incisiones; 68 monedas de distintas épocas, romanas, árabes, etc; una tinaja del siglo XVI-XVII con restos biológicos marinos, pero que se vendía como romana; dos vasijas de latón del siglo XIX-XX, pero que se vendían como romanas; una cabeza de jíbaro procedente del Amazonas, que se vendía como auténtica; 17 figuras metálicas del siglo XVI-XIX, incluyendo elementos decorativos como botón, fragmento de crucificado, fragmento de hebilla, espuela, anillo, guarnecería, caballito de plomo, etc; cinco fragmentos amorfos de cerámicas posiblemente romanas, y 31 fragmentos de restos de fíbulas de bronce ibéricas y romanas.
Las famosas cabezas reducidas conocidas históricamente como cabezas de jíbaro suponen uno de los objetos más emblemáticos del Amazonas. Estas cabezas eran realizadas por algunos de los grupos conocidos popularmente como jíbaros (shuar, achuar, shiwiar, aguaruna, y huambisa) que habitaban en la región amazónica de Ecuador y Perú.
