El tiempo que pasa desde que una persona sufre los primeros síntomas de un infarto hasta que recibe la atención adecuada en un hospital son “horas de oro” que determinan sus posibilidades de vida y de recuperación y de ahí que haya que hacer todos los esfuerzos posibles para reducirlo a menos de dos horas, según se ha expuesto esta mañana en la presentación de la Reunión Nacional de la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias que reúne hoy y mañana a un centenar de facultativos de estas especialidades en Segovia. En este encuentro se presentará el único estudio nacional que sigue las incidencias de los accidentes cardiovasculares en España, el estudio ARIAM.
El doctor Jaime Latour, en representación del grupo de trabajo que ha realizado el seguimiento y la evaluación de los infartados en los hospitales españoles, ha explicado esta mañana que el informe hace más recomendable la utilización de los servicios de emergencia sanitaria, frente a cualquier otro medio, para trasladar a un paciente con síntomas de infarto a un hospital ya que es el que más recorta tiempos para llegar a los centros sanitarios y permite además aplicar directamente, incluso en el lugar del accidente, medidas decisivas para su evolución.
