El presidente francés, François Hollande, reclamó ayer en un discurso ante el pleno de la Eurocámara relajar los objetivos de déficit para los Estados miembros con el fin de no condenar a Europa a «la austeridad sin fin». Además, pidió a los países con superávit por cuenta corriente, como Alemania, que estimulen su demanda interna para impulsar la recuperación en toda la eurozona y defendió que la UE se dote de una política de tipos de cambio frente al resto de divisas.
La recuperación, explicó el mandatario galo, «pasa necesariamente por el desendeudamiento y la mejora de la competitividad». «Pero esta política, por muy necesaria que sea, debe adaptarse a las situaciones nacionales y aplicarse con discernimiento a lo largo del tiempo. Si no, condenaríamos a Europa a la austeridad sin fin, y yo lo rechazo», sostuvo.
«Francia ha adoptado sus compromisos y los mantendrá. Pero al mismo tiempo, debemos, de forma colectiva y constante, ajustar nuestros objetivos a la realidad de la coyuntura», insistió.
Esta petición del socialista llega después de que la Comisión Europea anunciase que podría dar más tiempo a España y a otros países para corregir su déficit excesivo una vez que se conozcan sus previsiones financieras.
A juicio de Hollande, para salir de la actual situación es necesario que los Estados de la eurozona refuercen la coordinación de sus políticas económicas. Así, aquellos que tienen superávit por cuenta corriente y una elevada competitividad, como Alemania, a la que no mencionó directamente en su discurso, «deben relanzar su demanda para permitir a los demás», los que tienen una deuda mayor, como España, «conocer el retorno de la actividad».
Por otro lado, el dirigente galo reclamó a los líderes continentales «reflexionar sobre el lugar del euro en el mundo». «No puede fluctuar según los humores del mercado. Una zona monetaria debe tener una política de tipos de cambio», avisó el político. Para ello, reclamó emprender ya la «indispensable reforma del sistema monetario internacional».
Asimismo, Hollande aseveró que lo peor de la crisis del euro ha pasado y que el Viejo continente ha realizado importantes avances durante el último año para estabilizar la situación.
No obstante, el dirigente francés agregó que considera «legítimo trabajar en una nueva arquitectura de la Unión». «Yo defiendo una Europa diferenciada, según la expresión de Jacques Delors. Pero no un continente a dos velocidades, que pronto sería desigual y dividido», explicó.
