El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, anunció ayer el inicio de un nuevo tiempo de diálogo, trabajo y cooperación del Gobierno regional con todas las entidades que operan en la Comunidad y quieran apoyar a las familias y empresas castellanas y leonesas, a través de la próxima constitución de un consejo financiero que sustituirá a la Federación Regional de Cajas.
Herrera recalcó que el nuevo modelo debe «cerrarse cuanto antes» como respuesta al «profundo proceso de reordenación» que ha dado lugar a un «mapa financiero completamente diferente» del que se deriva que «se acabaron los derechos de primogenitura, de nascencia y de raíz» en la Comunidad.
Herrera, que clausuró el I Foro de Economía de El Mundo, también abogó por repensar el futuro de Madrigal, tras atender «pocos pero muy selectos proyectos», así como de los fondos de capital riesgo de Castilla y León, que se deberían rediseñar conforme a la nueva etapa. Asimismo, advirtió de la necesidad de que el proceso de desinversión de las entidades en las carteras industriales para cumplir con los criterios de solvencia que impone la nueva regulación de Basilea III, se produzca de forma ordenada y respetuosa, y siempre con un periodo adecuado de transición. Junto a estos retos, también señaló la necesidad de «repensar» las obras sociales que se canalizarán ahora a través de fundaciones y que «no se van a poder mantener», dijo, para defender que «no se pueden abandonar», sobre todo en sus «instrumentos más sociales».
Insistió en su voluntad para iniciar un nuevo tiempo, una nueva etapa de relaciones con el conjunto de las entidades financieras que operan en Castilla y León, para impulsar el sistema productivo para poder salir de la crisis, porque, según resaltó, «existen proyectos empresariales» que requieren de esos apoyos. Herrera ilustró su postura refiriéndose a Renault, con su centro de decisión en París, un directivo en España de origen brasileño, y un segundo portugués, para preguntar si la marca del rombo es de Castilla y León y contestar que de la Comunidad «son todos los que responden y atienden las necesidades» de su territorio. «Esto marca un antes y un después», dijo.
Un antes y un después. Así, Herrera dejó clara su definición de lo que se considerará a partir de ahora entidad castellana y leonesa y apuntó que serán «las que se abran de forma real y leal a Castilla y León y a su sociedad», y «se identifiquen con nuestros ciudadanos y nuestra tierra» y «entiendan nuestras características y peculiaridades» y «tengan una implicación activa y efectiva con el territorio». «Se acabó el tiempo en que la pertenencia a la Comunidad se basaba en la tradición y las raíces históricas», expuso, y puso como ejemplo a las diez entidades que han suscrito el acuerdo de apoyo contra los deshaucios.
Justificó su postura ante la desaparición del sistema financiero propio de las cajas tradicionales, a pesar de que haya casos, por Caja España-Duero, en los que «estamos todos a hoz y coz», dijo, intentando «permitir su mantenimiento en el mapa actual» y aunque las cajas rurales estén sabiendo dar respuesta a esa nueva realidad.
Expuso que hay «quejas, lamentos y dificultades para acceder a financiación», pero constató que si hay recursos y proyectos, «algo tendremos que hacer desde la cooperación» con todo el sistema para reactivar la economía y prestar servicios a las familias. «Debemos casar disponibilidad de recursos y proyectos», dijo. En este sentido, pidió a todas las entidades que prestan servicios en Castilla y León, su apoyo a unos ciudadanos «austeros» cuyo ahorro puede impulsar iniciativas de progreso social y desarrollo. «Buscamos el compromiso integral de las entidades con las necesidades de Castilla y León», dijo.
Reiteró que «necesitamos más que nunca contar con un sector financiero fuerte, sano y ordenado», que sirva de apoyo para salir de la crisis; y recordó que «existe tendido un puente para el entendimiento» con todas las entidades, a pesar de que en los últimos meses se han encontrado con la dificultad de un mapa «aún no definido» del todo, que les ha impedido conocer en algunos casos, el interlocutor responsable válido.
