Cáritas de Segovia ha lanzado una campaña para sensibilizar a la población sobre los testamentos solidarios. Se trata de dar a conocer la posibilidad de que en el testamento se pueda tener en cuenta a esta organización de la Iglesia Católica dedicada al servicio de los más vulnerables.
El lema de la campaña, que viene acompañada por un vídeo breve y unos carteles especialmente agradables, es “Haz de tu firma un regalo de esperanza” y va dirigida a cualquier persona, creyente o no, que quiera prolongar sus actos de caridad y solidaridad más allá de su vida. En definitiva se invita a mantener el compromiso que se puede haber tenido en vida -o no- de luchar por un mundo más justo en el que los más vulnerables sean atendidos y acompañados. Un gesto tan sencillo como incluir a Cáritas en la firma del testamento, asegura que el patrimonio propio se destine a apoyar a quienes lo necesitan, generando esperanza tras la muerte.
Como es conocido, desde hace años Cáritas ha cambiado su forma de actuar pasando de una Cáritas asistencial a una Cáritas que trabaja en la promoción de la persona. Es decir que se ha pasado, por ejemplo, de dar bolsas de alimentos a dar cursos de formación para encontrar un trabajo digno; de tener un ropero a crear una empresa de inserción que recicla y vende ropa a precios muy económicos; de visitas a domicilios a organizar Salas del Mayor que tratan, por una parte, de aliviar la soledad y, por otra, de crear lazos de relaciones y amistad; de una mirada paternalista a la infancia a afrontar sus problemas en todos los niveles. Todo es mucho más complejo y los recursos para esta forma de actuar son muy ajustados. Es verdad que se cuenta con subvenciones de instituciones públicas y fundaciones, que cubren gran parte del sueldo de los profesionales, pero también es verdad que eso convierte el trabajo de Cáritas en algo demasiado dependiente de los tiempos, las políticas y las modas, aunque se cuente con un buen número de voluntarios que están siempre disponibles.
Este es el mundo que ayuda a sostener ese testamento solidario que puede tener distintas modalidades: se puede legar una parte del dinero, una posesión o un tanto por ciento de la herencia. No se puede decir que no sea importante la cantidad pero es mucho más importante la sensibilidad social.
Este testamento, que puede parecer cosa de nuestro tiempo, en realidad es una idea muy antigua. Desde la Edad Media hay constancia de testamentos que, además de sufragio por el alma del difunto, dejaban una parte para el beneficio de los pobres. En Segovia tenemos el ejemplo del Hospital de la Misericordia que – dicho sea de paso y desgraciadamente está perdiendo el nombre con rapidez en favor del comercial- fue fundado, al parecer, por voluntad testamentaria del Obispo Arias Dávila a finales del siglo XV para atender a los más pobres. Las dificultades para cumplir el testamento y la compleja historia de este hospital, las contó con mucho detalle José María Martín Sánchez en un artículo interesantísimo publicado en este periódico hace ahora un año.
Lo que sí que es novedoso es que ya no es a la nobleza o al clero sino a gente sencilla a quienes se ofrece la posibilidad de este testamento solidario. No se tiene que ser rico, ni carecer de descendientes, ni desheredar a nadie. Se trata de tener la sensibilidad suficiente como para incluir una cláusula en la que se dona una cantidad para obras de caridad.
Lo cierto es que hablar de esta cosas nos incomoda pero tanto como las situaciones de pobreza y marginación que contemplamos cada día y ante las que nos sentimos con frecuencia, impotentes. Cáritas de Segovia, que lleva trabajando más de setenta años por la integración, agradece a todos los segovianos el cariño que le muestran continuamente. En su nombre, gracias.
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* Consiliario de Cáritas Segovia.

