El término ‘botellón’ aparece en la última década del siglo XX en España para describir la costumbre de juntarse en la vía pública para socializar y consumir bebidas alcohólicas compradas recientemente en las tiendas próximas. Generalmente se persigue la alteración de la conciencia por la ingesta masiva de alcohol aunque no todos los integrantes del grupo mantengan este objetivo. Este fenómeno nace en Andalucía y en la actualidad se mantiene en todo el país, siendo un fenómeno que se consolidó dentro de los grupos jóvenes que pueden ‘emborracharse’ por precios más económicos que los dispuestos en los pubs o discotecas.
Recientemente, se comenzaron a producir incidentes debido a la asistencia masificada y planificada vía redes sociales a estos eventos de hasta 40.000 personas, estando los organizadores compitiendo entre las diferentes ciudades españolas para alcanzar un récord por exceso de concurrencia. Es por ello que el psicólogo Sergio García Soriano realiza una reflexión sobre el fenómeno de los botellones, tan arraigado a la cultura juvenil.
¿Cómo llegamos a esto?
En primer lugar hay que hacer un macroanálisis y analizar el porcentaje de paro juvenil. Un 45% en España. El último informe de Eurostat expone que los jóvenes dejan de vivir con sus padres a los 29,5 años, lejos de la edad de emancipación de franceses o suecos, que lo hacen a los 24 y 19,7 años respectivamente. Y situando el salario del joven en 880 euros, lejos del salario interprofesional. Esto hace que tener un papel de responsabilidad y un desarrollo laboral en estas edades sea estadísticamente difícil.
Por otro lado, está la precarización de los puestos en el trabajo siendo salarios muy bajos para el alto nivel de cualificación de los universitarios. Como sociedad, estamos asistiendo a la reivindicación de los jóvenes sobre su ocio, donde quieren sentirse libres por la noche de las presiones familiares y sociales, pero sin reivindicar un trabajo digno ni un salario acorde con sus múltiples formaciones. Evidentemente este argumento no exime de responsabilidad sobre la persona que incumple las normas acudiendo a los botellones, delinquiendo o dejando sin recoger todo lo usado.
De esta forma, hay varias ideas falsas utilizadas por estos jóvenes para mantener su comportamiento. Una de ellas es que necesitan socializar y lo pasaron muy mal durante el confinamiento. Sin embargo, fueron los ancianos quienes tuvieron una mayor mortalidad. La socialización es necesaria en todas las edades no solo en las etapas juveniles. La ley del péndulo que sostiene que tras una represión sucede una desinhibición no se cumple, sino que es usada por quienes participan en los botellones para hacer lo que quieren.
Otro factor implicado es el modelo actual de muchas familias, donde la permisividad de los padres generó adolescentes muy consentidos en diferentes áreas de su vida, siendo muy exigentes con sus ‘derechos’ y menos con sus ‘deberes’. Asimismo, las autoridades e instituciones tuvieron de la misma manera gran permisividad con estos actos de los fines de semana pese a existir una ley que contempla su prohibición, de tal manera que se consintió por omisión dando paso al arraigo en esta etapa vital de inicio de la madurez. Es por ello que García Soriano reivindica un Plan Nacional de ocio alternativo donde se invierta de manera significativa para potenciar otro tipo de socialización sin que las drogas o el alcohol sean el elemento vertebrador.
Javier Tobar
