El suizo Gianni Infantino fue elegido ayer el noveno presidente de la historia de la FIFA, tras la votación celebrada en el Congreso Extraordinario del organismo en Zúrich (Suiza), donde se impuso al jeque Salman Bin Ibrahim Al Khalifa, al príncipe Ali Bin Al Hussein y a Jerome Champagne.
A las elecciones concurrían cinco candidatos, pero el sudafricano Tokyo Sexwale dio la sorpresa en los parlamentos previos al anunciar su renuncia, lo que reducía a cuatro el número de aspirantes en una votación a la que estaban citados 207 asociaciones miembro.
En la primera vuelta, donde hacían falta dos tercios de los votos para ser proclamado presidente, se confirmó el favoritismo de Infantino y Salman, que se repartieron la gran mayoría de los apoyos y estuvieron separados por apenas tres papeletas (88-85), así como la eliminación ‘de facto’ de Ali (27) y Champagne (7).
Se esperaba que las elecciones quedarán resueltas en una segunda votación y así fue. La clave era el reparto entre los dos favoritos de los 34 votos inicialmente concedidos a Ali y Champagne, e Infantino se llevó la mayor parte del botín, 27 nuevas papeletas que le encumbraron a la presidencia con claridad, ya que el tanteo final frente a Salman fue 115-88.
Nacido el 23 de marzo de 1970 en la localidad de Brig, Infantino, que tiene la doble nacionalidad italo-suiza, es un abogado conocido por su dominio de los idiomas que ingresó en la UEFA en el año 2000. Nueve años después se convirtió en el secretario general del organismo y, de cara al público, se hizo famoso por ser el conductor de los sorteos en las competiciones europeas.
Infantino se inscribió en los comicios para la presidencia de la FIFA a finales de octubre, sólo un día antes de que finalizara el plazo, como candidato a última hora de la UEFA tras la suspensión de Michel Platini por violar el código ético.
Después de cuatro meses recorriendo docenas de países para explicar su candidatura, finalmente ha logrado su objetivo y ahora tiene por delante la titánica tarea de “construir una nueva era en la FIFA”, como él mismo reconoció, después de una época marcada por los escándalos.
En su primer discurso nada más ser proclamado aseguró que su objetivo es “trabajar con todos” para “construir una nueva era en la FIFA” que permita “devolver al fútbol al centro del escenario”, después de una época marcada por los escándalos. “No puedo expresar mis sentimientos en este momento, después de un viaje tan excepcional que me ha llevado a encontrarte con mucha gente fantástica, gente que respira fútbol y ama el fútbol, mucha gente que se merece que la FIFA sea muy respetada. Restauraremos la confianza en la FIFA y lograremos que todo el mundo la aplauda. Tenemos que estar orgullosos de la FIFA y de lo que hacemos juntos”, declaró Infantino.
