Aunque no existe un concepto específico de ‘gen competitivo’, la competencia genética es un fenómeno importante en la evolución humana, especialmente para garantizar la reproducción y la supervivencia. Si lo aplicamos al contexto deportivo, normalmente lo asociamos a la excelencia.
Este ‘gen competitivo’, aunque de inicio parece que es innato, nunca se podría desarrollar si la persona que lo posee no siente pasión por su deporte, se esfuerza al máximo en cada entrenamiento y compite con intensidad en cada evento. Está acostumbrado a sufrir y no suele darse por vencido cuando hay alguna contrariedad y es fuerte física, mental y emocionalmente.
Viene esto al caso después de ver cómo ha sido capaz el Real Madrid de baloncesto de sortear todos los imprevistos que se le han ido poniendo por delante gracias al carácter de sus jugadores, especialmente de los más veteranos, Rudy, Llull y el ‘Chacho’. Gracias a su mentalidad competitiva, determinación, perseverancia, motivación y voluntad de ganar han transmitido que no hay nada imposible si se cree en ello.
No sólo estos jugadores y su equipo desarrollan este gen, también afortunadamente tenemos muchos casos en el deporte segoviano. Si hace unas semanas el CD Base masculino se alzó con la Copa de Castilla y León y Javi Guerra ganó su cuarto campeonato de España de maratón; también ahora podemos comentar que el Balonmano Nava ya es un equipo de Asobal, la Gimnástica Segoviana está luchando por una plaza en la Primera Federación, el Turégano C.F. disputará la fase de ascenso a la Tercera Federación o los muchachos del Seghos ETM disputarán sus partidos la temporada que viene en División de Honor. Son sólo unos ejemplos que nos indican que también en nuestra provincia tenemos deportistas competitivos.
Enhorabuena a todos los que trabajan este gen, aunque a veces no consigan el resultado deportivo esperado.
