“La realidad es que España está en guerra”. En un plano económico, claro. Así lo dijo este jueves en Segovia el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi. Y es que la guerra que sacude a Ucrania desde hace días está dejando una huella cada vez más visible en un buen número de países europeos, entre ellos España. Las sanciones impuestas a Rusia tienen consecuencias económicas para el resto de Estados, sus empresas y familias.
Es este el perfil del conflicto bélico que está afectando a España y que ya está lastrando la recuperación de la pandemia y aumentando la inflación. Ante el inicio formal de las negociaciones entre patronal y sindicatos para un nuevo pacto de rentas, Garamendi afirmó que ahora se ha de analizar “cómo se puede trabajar desde una contención de los salarios”, algo que coinciden en señalar “todos los economistas”, ya que considera que “indexar las cosas al IPC es un peligro”.
El presidente de CEOE asistió este jueves a la constitución de la nueva Asociación de Directivas y Empresarias de Segovia (ADESE), en la sede de FES. Aunque en su comparecencia ante los medios extrajo distintas conclusiones de la guerra en Ucrania, Garamendi hizo especial hincapié en su repercusión en los precios y las materias primas, que anunció que “van a escasear”. Así, una de las consecuencias más inmediatas es que la inflación “se ha disparado”. Del 6,5% en diciembre, pasó al 6,1% en enero, para alcanzar el 7,4% en febrero, su tasa más alta en 33 años. De ahí que considere “peligrosísima” una subida del salario.
No jugar a la inflación
El presidente de CEOE incidió en la necesidad de controlar la inflación, “el peor enemigo que puede tener” España y, en especial, las personas más vulnerables. Por ello, advirtió de que, “si se juega a la inflación”, se corre el riesgo de que esta pase a ser estructural, en lugar de coyuntural, lo que podría hacer que “vaya a ser más larga de lo que podíamos pensar”.
Al mismo tiempo, Garamendi defendió que no es el momento de que el Gobierno apruebe una subida de impuestos y reclamó que se ajusten los Presupuestos Generales del Estado a los nuevos precios, por ejemplo, del petróleo, fijado sobre una base de 63 euros el barril, pero que ahora supera los 100 euros.
Garamendi recordó que las negociaciones con CCOO, UGT, CEOE y Cepyme están en su punto inicial, para alcanzar un nuevo acuerdo de carácter interconfederal de negociación colectiva y para el empleo (AENC), que se convierte en la hoja de ruta que marca los pasos a seguir en las negociaciones de convenios, en diferentes materias, entre las que destacan las subidas salariales.
Objetivo: llegar a acuerdos
Con el principal objetivo de llegar a acuerdos “antes de final de mayo”, la CEOE está ahora inmersa en una negociación que tiene como meta la moderación de los salarios. Para lograrlo, el presidente de la patronal española prefirió no decir una cifra, dar “el titular”. No es partidario, “como ha hecho Putin con la guerra”, de plantear el conflicto, “o ganas tú o gano yo”, ya que relató que en el diálogo social están “acostumbrados” a hablar de problemas, el punto en el que se encuentran en la actualidad, “para ver si podemos arreglarlo”.
Garamendi remarcó que, en enero, la CEOE se marcó una subida salarial del 2,1%, para ser “los primeros en dar una lección” de moderación salarial, porque insistió en que España se encuentra en un momento “muy delicado”, donde de forma “exógena” las empresas tienen que hacer frente a problemas de materiales o a otras cuestiones como los costes de energía. “Es un problema global y tenemos que ver hasta dónde llegamos, por eso pido esa responsabilidad de todos”, reflexionó.
Asimismo, evitó referirse a porcentajes concretos como una subida salarial del 3% para, de nuevo, proclamar que van a trabajar para comprobar dónde están los acuerdos. “Si yo dijera una cifra u otra, mañana me van a pedir el doble, lo mismo que yo haría al revés”, aseveró. Lo que sí dejó claro el presidente de CEOE es que “no verían en ningún momento” el 5% que plantean los sindicatos.
Problemas de abastecimiento
Pero no es la inflación lo único que preocupa al tejido productivo español, sino también los problemas de abastecimiento que ya están sufriendo un buen número de empresas. El impacto de la guerra se advierte, sobre todo, en el gas, puesto que Rusia es el principal suministrador del centro de Europa. Sin embargo, esto no supone un problema para España, dado que cuenta con seis regasificadoras y el gas procedente de Argelia, a pesar de que esto no implica “garantía de precios”, de acuerdo con Garamendi.
En cambio, España no logra escapar de los problemas de suministro en el mercado de los cereales, fertilizantes o aluminio, del que Rusia es el tercer país productor del mundo. “Va a haber más problemas y los tenemos que ir viendo en el tiempo”, sostuvo. La CEOE “ya está trabajando” en esta cuestión, “en conexión” con el Ejecutivo central.
Tras condenar “la invasión de un territorio por parte de un señor que está arrasando con la libertad, la democracia y la soberanía de un país”, el presidente de CEOE aseguró que las empresas están a disposición de las decisiones que adopte la comunidad internacional, inmersa en una “guerra económica” que pretende “ahogar financieramente” a Rusia. Esto le hace ser consciente del papel “fundamental” que juega la Unión Europea. Ahora más que nunca.
