El Viveros Herol Nava consiguió frente al Alcobendas una victoria que tiene mucho de bálsamo, no solo por los dos puntos sumados, que no sabe duda que tienen su trascendencia, sino también por la forma de conseguirla, desplegando un juego aún con altibajos, pero encontrando la forma de salir de las dificultades, con una defensa contundente cuando tuvo que serlo, y recuperando para la causa a Samuel Ibáñez en la portería, absolutamente decisivo en el triunfo del conjunto segoviano.
Con las ausencias de Alberto Miranda y Sergio García, Perales depositó su confianza de nuevo en Samu bajo los palos, y el portero respondió a esa confianza con una gran actuación desde el primer minuto de juego, cuando el Alcobendas, un equipo que se mueve en los partidos de alto ritmo como pez en el agua, intentaba percutir por el centro de la defensa local, donde su pivote Alberto López se las tenía tiesas con Castillo y con Darío Ajo. Pero sin una referencia en el lanzamiento exterior, el conjunto madrileño se mostró previsible en una primera parte de mucho ritmo, y por consiguiente de numerosas imprecisiones.
Los dos equipos intentaban sacar rápido de centro tras recibir un gol buscando impedir los cambios ataque/defensa, y el partido se movió durante varios minutos a tirones, con un parcial de 1-0 del minuto 10 al 15, seguido por otro de 3-1, siempre favorable al Viveros Herol, que lograba alcanzar con ventaja la portería de Manuel Rodríguez, cuyo porcentaje de acierto bajo los palos comenzó a subir con el paso de los minutos.
Superado el ecuador de la primera mitad, el equipo de casa estaba al borde de romper el choque, con un 9-5 que poco después se convirtió en un 11-6 con el Viveros Herol superando las rotaciones gracias a buenas acciones ofensivas de Simón García, el acierto desde los siete metros de Isma Juárez, y la decisión de un Dani Simón que se hace merecedor de cada minuto que juega.
Pero los últimos cinco minutos de partido le dieron la vida al Alcobendas, que con una buena defensa le negó al Nava la posibilidad de marcharse con seis goles de renta al descanso, y su ataque rápido le llevó al 12-8 con el que se acabaron los primeros 30 minutos, logrando llegar vivo a un segundo tiempo que se prometía intenso.
Arriba y abajo Y lo cierto fue que esta segunda parte no defraudó, porque fue una montaña rusa constante, en la que el Alcobendas se asomó en varias ocasiones hasta el punto de estar en disposición de ganar el encuentro, pero el Viveros Herol encontró la forma de aguantarse en la mínima ventaja.
De entrada, la defensa 5:1 muy abierta del equipo visitante generó muchos problemas a los segovianos. Llopis no logró entrar en juego, Tello siempre tenía un defensor impidiendo que progresara con comodidad, y la circulación hasta los extremos era prácticamente inexistente. Además, el Alcobendas encontró el filón percutiendo por la zona izquierda de su ataque, donde el dos para dos dejaba en clara inferioridad a Isma Juárez con respecto a su oponente. Hasta en dos ocasiones el extremo navero cayó en el error de cometer penalti y dejar a su equipo en inferioridad, así que los problemas para el conjunto de casa se le comenzaban a multiplicar, con el Alcobendas empatando el encuentro (17-17) cuando al partido aún le restaban quince minutos para su finalización.
El Nava, atascadísimo en ataque, se encontraba con las intervenciones de Manuel Rodríguez, al que solo Darío Ajo conseguía superar con relativa facilidad, si bien se sudaba tinta china para hacerle llegar la bola hasta los seis metros. Pero, tras una exclusión bastante rigurosa de Dani Simón, al Alcobendas se le apagó la luz en ataque, y Darío puso una renta de dos goles que volvió a dar aire a los naveros, que veían la orilla un poco más cerca.
En ese momento llegó otra de las claves del partido, con la lesión del portero visitante, obligado a dejar la cancha.
Manu Rodríguez dio paso a su compañero Andrés Delgado que, absolutamente frío, no logró detener ni uno solo de los lanzamientos de los jugadores del Viveros Herol Nava. Aún así, el Alcobendas apretó los dientes en defensa intentando impedir los remates locales, y a cinco minutos para el final, en un último arreón y con Giménez encontrando los espacios por el centro, el 22-22 sembraba algo más que la inquietud en la grada después de que una pérdida de balón de Bruno Vírseda le diera la opción al conjunto madrileño de empatar el choque a la contra.
Una exclusión definitiva La tercera de las claves del encuentro llegó en el siguiente ataque navero, en el que se forzó la acción ofensiva sobre la zona de Gonzalo Velasco. El penalti, y la exclusión del jugador visitante, la única del choque para el Alcobendas, fue definitiva. Bruno se rehízo de su error marcando por el extremo, y en el siguiente ataque visitante, Darío se llevó la bola para machacar el 24-22, obligando al técnico visitante a realizar su siguiente ataque dejando la portería desguarnecida. Pero tampoco le funcionó atacar con seis (ni con siete poco más tarde), Isma Juárez culminó su buen partido desde los siete metros anotando el 25-22, y Darío cerró la cuenta anotando desde su cancha después de otra pérdida de bola del Alcobendas, que eligió morir en el partido como ha vivido toda la temporada, a toda velocidad. El Viveros Herol sumó una victoria que le saca del descenso, haciendo valer su condición de local, porque es en casa donde se tiene que lograr la permanencia.
