El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, reivindicó ayer la «bondad» vinculada a la escritura, a la palabra y a la literatura del escritor vallisoletano Miguel Delibes -fallecido en marzo de 2010-, una demanda «extraordinariamente importante» en estos tiempos «a veces tan convulsos».
Gabilondo destacó esta característica del autor en un acto organizado por la Universidad de Valladolid en memoria del Delibes para recordar su faceta de escritor, pero también a la persona, quien supo ofrecer a los lectores en una larga y coherente trayectoria un fecundo mensaje, cargado de valores éticos, estéticos y sociales.
En un Paraninfo de la Universidad con multitud de asistentes, el titular de Educación agradeció a la UVA, a la ciudad y a Castilla y León por considerar que su presencia en el homenaje «podría aportar alguna palabra a algo que es bien conocido, que el escritor vallisoletano es un personaje especialmente universal cuando llega a la universidad y es ahí donde empieza a ser patrimonio de todos». «Era un hombre bueno», reiteró, para añadir que con él todo el mundo se hace «un poquito mejor y aprende a hablar, a leer y escribir, que es lo determinante, como la tarea de la educación, vinculada a la idea de universidad, escritura, palabra y bondad, una idea que no está muy de moda, pero reivindicada de la mano de un hombre realmente bueno, como Miguel Delibes».
Al acto acudieron, entre otros, el rector de la UVA, Marcos Sacristán, el alcalde de la ciudad, Javier León de la Riva, el director de la Real Academia Española de la Lengua, Manuel Blecua, el delegado del Gobierno, Miguel Alejo, el subdelegado en Valladolid, Cecilio Vadillo, el consejero de Educación, Juan José Mateos, y el presidente de las Cortes, José Manuel Fernández Santiago.
El director de la Real Academia Española de la Lengua centró su intervención en la contribución de Miguel Delibes a la lengua española, a su pervivencia, enriquecimiento y expansión.
