Agradecía Mariano Rajoy hace escasas fechas desde el Teatro Juan Bravo de Segovia la presencia de numeroso público en la presentación de su tercer libro, describiendo con su habitual tono de humor que sería muy triste quedarse solo para darlo a conocer. Una soledad que tampoco amargó al profesor jubilado, exemérito, escritor y articulista de El Adelantado Santiago Rincón, que este sábado en el centro cultural ‘Los Caños’ de Carbonero El Mayor protagonizó la puesta de largo de su obra ‘Fuentes de Carbonero El Mayor: Vicisitudes de un despoblado’ con buen ambiente en los asientos del centro de la que es su localidad natal. “Es que han venido muchos antiguos vecinos de Fuentes o descendientes, también amigos y gente del pueblo interesada en esta historia”, confiesa Santiago Rincón, que fue introducido por la periodista Anabel Pascual, con orígenes también en Fuentes.
Basta un vistazo rápido al título de la obra para vaticinar su contenido, un asunto de actualidad y preocupación en la provincia segoviana como es la despoblación rural, en este caso llevado al extremo porque la despoblación prácticamente derivó en desaparición; apenas como vestigio del pasado permanece la iglesia, que tras épocas de expolio allá por los años 60 y 70 fue rehabilitada. “El libro comienza con una pequeña introducción histórica de los pocos documentos que se conservan. Quizá el más interesante es el de anexión de Fuentes a Carbonero El Mayor, dos pubelos que colisionaban en el uso de zonas comunes, montes o pinares hasta que en 1364 se decidió la separación y Fuentes pasó a ser un barrio de Carbonero. También hay documentos sobre varios retablos destacados hasta la dispersión del patrimonio religioso por media provincia”, comenta su autor. Una iglesia que hoy está rehabilitada y recibe visitas de turistas de medio mundo.
“Un pueblo vivo”
Rincón cifra en casi 200 los habitantes que pudo tener Fuentes, los últimos trasladados gota a gota (década de los sesenta) a un Carbonero a solo dos kilómetros que ofrecía más comodidades y servicios. Tenían luz, pero por ejemplo solo contaban con una pequeña fuente para recoger el agua. “He ido rescatando de la prensa antigua noticias en las que se refleja que Fuentes fue un pueblo vivo”, apunta el exprofesor respecto al porqué de la confección de esta obra.
Añade que la mayoría de esas noticias son tristes -un defecto de fábrica de los periodistas-, pero logró encontrar alguna alegre como un concurso de carros engalanados. Uno de sus capítulos versa sobre un antiguo molino convertido en fábrica generadora de luz, toda una metáfora del pasado y el presente. El libro comenzó la venta anticipada el día 30 de diciembre en la librería Trazos.
