El calor ha dado una pequeña tregua a los vecinos de Fuentepelayo, quienes no han querido perderse una fiesta que la mayoría de ellos definen como “muy nuestra”. Como es habitual, el Santísimo salía tras la Eucaristía escoltado por las autoridades y a la espera de que ocho jóvenes de entre catorce y dieciséis años danzaran en diferentes puntos de la localidad con paloteos y castañuelas.
Ayer por la noche se celebró el rodeo y la bendición por la iglesia, evento que viven con mayor emotividad los más mayores. “A mí es el momento de las fiestas que más me gusta, es cuando ves más de cerca al Santísimo. Es muy emotivo”, asegura un vecino.
Entre animados bailes y curiosas danzas mirando siempre al Santísimo en señal de respeto, los vecinos han ido recorriendo durante más de una hora las principales calles del pueblo con espectaculares paradas en donde, por ejemplo, los ocho jóvenes construían un arco para que a continuación pasara el resto de la procesión. “Los vecinos lo viven con mucha intensidad y mucha ilusión, es un sentimiento muy arraigado. Para unos es más espiritual y para otros es más festivo. De igual modo, es único para el pueblo”, afirma el alcalde, J. Lorenzo Tejedor.