El Adelantado de Segovia
domingo, 30 noviembre 2025
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

Frente a la guerra, educación para la tolerancia

por Ángel Galindo García
6 de marzo de 2022
en Tribuna
ANGEL GALINDO
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

Del final al principio

FOESSA: Castilla 2025

Los municipios segovianos conmemoran el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Europa está en guerra como fruto de una cultura violenta que se ha extendido durante las últimas décadas por una democracia formal en la que el pueblo y la sociedad civil no participan. La democracia actual, bajo el paraguas de la declaración de los derechos humanos, está construida sobre dos ideologías violentas: el liberalismo y el marxismo con la ley del más fuerte y la lucha de clases, es decir, del enfrentamiento.

La guerra actual es consecuencia del enfrentamiento entre poderes y políticos: cuando los ricos entran en guerra son los pobres los que mueren y sufren las consecuencias. Las guerras siempre invocan nuevos motivos: matan en nombre del progreso e incluso de la democracia. Según los politólogos, suele suceder que unos gobernantes violentos crean una sociedad conflictiva y, al revés, una sociedad violenta elige gobernantes enfrentados.

Si la mentira de los poderes no consigue la guerra y el enfrentamiento, los medios están ahí para inventar grandes enemigos. Como dijo un gran literato ingles “en este mundo, los locos conducen a los ciegos”. Hoy los amos del mundo son locos enamorados de la muerte que han creado un mundo donde cada minuto mueren 10 niños con enfermedades curables y cada minuto se gastan 3 millones de euros de armas. Las guerras exigen armas y las armas exigen guerra. Entre los ocho principales productores de armas se encuentra España.

Desde la vertiente humanista y no violenta proponemos caminos para la paz que quedan resumidos en los siguientes horizontes terapéuticos:

La primera terapia para la convivencia pacífica y evitar la guerra es la educación. Sin una acción pedagógica sobre la mente de las personas humanas, la paz resulta imposible (UNESCO, Preámbulo a la carta fundacional). Esta acción formativa es responsabilidad de todos los sectores sociales: familia, escuela, MCS. Hay que caer en la cuenta de que en las acciones políticas no hay dogmas ni verdades infalibles y deben ser portadoras de un mensaje de esperanza y de solidaridad por esencia contraria a cualquier manifestación intolerante.

En segundo lugar, la terapia jurídica. La educación junto con las normas legales pueden ayudar a disminuir las intolerancias sobre todo en el orden económico y social. De todos modos, urge una legislación preventiva, contra determinadas intolerancias especialmente de orden xenófoba, como la de Hitler o la de Putin y Stalin. En este orden será necesario reformar las estructuras de los Estados para estimular y educar en el diálogo y llevar a reformas socio-económicas, políticas y culturales.

En tercer lugar, la terapia política. Son intolerantes ciertos comportamientos lingüísticos de los políticos, no sólo en el respeto a la pluralidad del idioma de un país sino también respecto al respeto en el vocabulario usado. Un vocabulario violento de los representantes de una sociedad es expresión de la violencia del grupo a que representan. Los ciudadanos no deberían entregar su voto a aquellos líderes que impulsan lucha, violencia o mentira.

Por último, dice H. Arendt, “el descubridor del papel del perdón en la espera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular”: ejemplos como Gandi o Luther King lo demuestran. El perdón se manifiesta en su límite como la tolerancia y la convivencia ofrecidas al que ha sido intolerante. La ley castiga al intolerante, el perdón le perdona.

El perdón, sin embargo, no es olvido. Si la tolerancia positiva se distancia tanto de la tolerancia escéptica como de la intolerancia, el perdón se distancia tanto del olvido indiferente como de la memoria vengadora. Sólo si no olvidamos podemos perdonar ya que con el perdón no abolimos el pasado ni la herencia que de él nos queda.

La educación en la convivencia podía ser el primer paso para ir creando una cultura de la tolerancia y de la paz. Esta cultura de la convivencia política, a través del diálogo y del consenso, es más que la ética, en cuanto es todo un sistema de vida, personal y relacional, donde se acepte y se respete al otro activa y creativamente. De esta manera la cultura de la tolerancia coincidía con la cultura de la solidaridad.

——
(*) Catedrático emérito.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda