as familias segovianas disfrutaron ayer, en el Parque del Reloj, de una tarde llena de actividades con motivo del la X edición del ‘Festivalito Nueva Segovia Nueva Sonrisa’.
El evento, organizado por el Ayuntamiento de Segovia, comenzó con dos propuestas itinerantes: El pequeño Lilo, de Actua Produccions –compañía especializada en espectáculos con marionetas gigantes– recorrió el parque un cachorro de perro de grandes dimensiones que hizo las delicias de los más pequeños; y ‘Senza denti’, de las italianas Le due e un quarto, que se metieron en la piel de dos bebés solos en el parque.
Ya fijos en distintos puntos, el humor, el circo y la magia de los actores-clowns de Tiritirantes interpretaron, en un show para todas las edades, a los últimos empleados de un ‘Gran Hotel Paraíso’ “venido a menos” y al que trataron de reflotar por todos los medios –del espectáculo–: escaleras y monociclos, desapariciones o malabares.
Los break-dancers Malabreikers volvieron a poner ante el público de Segovia su “comedia callejera”, en la que los malabares y las acrobacias complementan el elemento principal: el humor. Todo en un espectáculo galardonado con el Premio Off en el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid TAC 2006.
‘Guixot de 8’ invitó a los asistentes a jugar a un deporte nuevo, el Gargot picat (El garabato picado) inventado a partir de cinco deportes ya existentes: el baloncesto, el tenis, el billar, el golf y el ciclismo. Un juego con el que pusieron a prueba la destreza de toda la familia.
Los cochinillos decorados por distintos pintores vinculados con Segovia de La Piara Fantasma, custodiados por Academia Espacio Arte, y algunos de los paneles pintados por José Luis López Saura para la Noche de Luna Llena, fueron otras de las atracciones del X Festivalito.
Además, para concienciar de la necesidad de mantener el espacio natural limpio, alrededor del Parque del Reloj se distribuyeron contenedores con el lema ‘Tu parque, tu casa’. Los niños que colaboraron con esta campaña recibieron una chapa que les identificaba como cuidadores del entorno.
