La novena edición del Hay Festival ha traspasado la frontera de la capital segoviana para acercarse también a la ilustre villa de Cuéllar.
El historiador y sacerdote jesuita Fernando García de Cortázar, junto a la periodista Ann Bateson, se desplazaron a la localidad para ofrecer una ponencia y posterior coloquio sobre ‘La importancia de los archivos a la hora de escribir novela histórica’.
A su llegada al municipio, ambos disfrutaron de una amena visita por el impetuoso Castillo-Palacio; declarado junto a las murallas Monumento Artístico Nacional en 1931, no podía faltar su protagonismo en este acercamiento del prestigioso Hay Festival a otras localidades de la provincia.
Un paseo por la liza y por las diferentes puertas del Castillo maravillaron a Cortázar y Bateson, reparando esta última en las referencias de los cuellaranos a la fortaleza como ‘nuestro Castillo’. Los invitados pudieron observar, entre otros, la fachada posterior y ‘El Polvorín’, torreón utilizado para guardar la pólvora antiguamente.
Tras esta visita breve , el historiador y la periodista se desplazaron hasta la iglesia de San Martín, que alberga el Centro de Interpretación del Mudéjar. En este espacio se realizó la ponencia.
El templo se abarrotó; además del público general, alumnos de los cursos superiores de los centros de Educación Secundaria locales —‘Duque de Alburquerque’ y ‘Marqués de Lozoya’—, y del IES ‘Pío del Río Hortega’, de Portillo, acudieron a esta cita cultural.
La introducción previa de
Ioannes Osorio, ‘Duque de Alburquerque’, que destacó el extenso currículum de Fernando García de Cortázar y Ann Bateson, sirvió también para mostrar el apoyo a la candidatura de Cuéllar como sede de las Edades del Hombre en el próximo 2016.
Tras ello, Cortázar comenzó destacando la importancia del Hay Festival como una cita que reúne a diferentes estamentos en torno a la literatura, la historia, y otros aspectos de la cultura.
Manifestó ante el público, en su mayoría joven, que el objetivo de sus palabras en la ponencia no serían otro que el de “instruir deleitando”.
Señaló que en este mundo “dominado por lo inmediato, ha aparecido un renovado interés por lo histórico”.
Centrándose en el núcleo de su conferencia y lo que le dio título, la novela histórica, Cortázar afirmó que esta, en su deseo de ficción, “construye anacronismos”; por ello “es importante que el que se lance a escribir posea un rico archivo bibliográfico”.
A partir de este punto incidió en la relevancia del conocimiento y la importancia de saber comunicarlo: “hay que saber historia pero hay que saber contarla”, afirmó.
Como experimentado historiador habló de la trayectoria de sus compañeros de profesión; “los historiadores hemos sido muy pesados, por eso la gente ha ido a buscar la historia a las novelas”, comentó. Señaló también que es necesario hacer un esfuerzo para llegar a todo el mundo y utilizar todo tipo de soportes. A nivel nacional, destacó que a los historiadores españoles “no se nos ha educado para comunicar bien”; “hay que realizar un esfuerzo por la claridad”, aseguró, en relación con el nivel de dificultad del lenguaje utilizado para comunicar la historia.
Otro de los temas abordados en esta charla que tuvo muy presente la actualidad, fue el de los nacionalismos. “Los nacionalismos se han hecho fuertes en la manipulación de la historia”, comentó; “cuando no ha habido acontecimientos fuertes, se los inventan”, manifestó refiriéndose a los dos focos nacionalistas vigentes en España hoy en día.
Ann Bateson, periodista con una larga trayectoria profesional, fue la encargada de abrir el coloquio. Animó alos presentes a formular preguntas y llamó la atención una relacionada con los jóvenes presentes. Existe una fuerte tendencia entre los estudiantes a decantarse por las ramas de ciencias, y Cortázar se encargó de mostrales la importancia de un equilibrio entre las ciencias y las letras, y “el poder de la historia como agente para cambiar el mundo”.
