El Rey Felipe VI aseguró ante una veintena de empresarios estadounidenses que “pueden fiarse de España” para invertir porque es una nación que “está resurgiendo con fuerza, moderna, llena de creatividad y orientada a superar las dificultades y los retos que tiene por delante”.
En un desayuno organizado por el ICEX y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, y en el que también participó el presidente de la CEOE, Juan Rosell, el monarca ha querido lanzar un mensaje de confianza en la economía española después de la crisis económica.
Así, subrayó que, aunque nuestro país ha pasado por “una época de turbulencias”, la recuperación económica ya está “tomando impulso”. De hecho, manifestó que las previsiones para este año y el próximo son “prometedoras”.
“Nuestros principales retos hoy son, por supuesto, seguir recortando los niveles de desempleo y ofrecer oportunidades a largo plazo para aquellos que más han sufrido la recesión, especialmente la gente joven. Para tener éxito, la inversión extranjera es primordial”, subrayó.
Don Felipe hizo hincapié en que las relaciones económicas entre España y Estados Unidos siguen teniendo “mucho potencial”, de modo que dijo a los empresarios que es “buen momento para invertir en nuestro país o expandir las operaciones” que ya tienen en marcha.
Asimismo, el monarca afirmó estar “seguro” de que el futuro Tratado de Libre Comercio entre la UE y Estados Unidos (TTIP) será “una oportunidad para eliminar barreras en el comercio y la inversión y para atraer nuevas oportunidades de negocio y creación de empleo”.
El Rey se pronunció así en la segunda jornada del viaje oficial que, junto a la Reina, le llevó esta semana a Estados Unidos y que incluyó una reunión con el presidente del país, Barack Obama, en la Casa Blanca.
En su primer día de visita, los Reyes visitaron Mount Vernon, la que fue residencia del primer presidente estadounidense, George Washington, tras lo cual fueron recibidos por Obama y su esposa, Michelle Obama, y después tuvieron ocasión de asistir a una reunión del Comité de Asuntos Exteriores del Senado. Por último, ofrecieron una recepción a la comunidad española. Desde ahí, las agendas de los monarcas están separadas y Letizia aprovechó para visitar el Instituto Nacional del Cáncer.
