La decisión del Gobierno de repatriar a los cooperantes españoles de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) respondió a la existencia de un plan «inminente» de secuestrar a algunos de estos voluntarios, según reveló ayer el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo. Frente a las críticas que algunas ONG lanzaron al respecto, el diplomático recordó que el regreso a España este fin de semana de 13 personas fue «voluntario». De hecho, un cooperante decidió quedarse y una veintena más viajará a la zona el próximo 7 de agosto. «Representantes del movimiento de solidaridad con el Sáhara vamos a visitar los campamentos para demostrar que no vamos a abandonar a los saharauis», explicó el presidente de CEAS-Sáhara, José Taboada.
Por su parte, el Ejecutivo explicó así que se limitó a «alertar del riesgo» y ofrecer a los ciudadanos nacionales desplegados en Argelia su vuelta «cuando ha tenido indicios racionales de que se planeaba un secuestro de cooperantes españoles en los campamentos de Tinduf» y una vez «verificado hasta la extenuación que esta operación era inminente».
«Si hay personas que desean retornar, es su derecho, pero tienen que saber que cualquier cosa que les pase, les afectará a ellos, pero también a todos los españoles que hemos seguido con angustia el cautiverio de ocho meses de dos colegas suyos en Mali y seguimos con angustia el de dos más que siguen Somalia», avisó.
El ministro subrayó que España ha trasladado tanto a Argelia como al Frente Polisario que quiere seguir «ayudando y cooperando» con el pueblo saharaui, ya que es el primer donante de ayuda bilateral a esta población, a la que dirigió 14 millones de euros a lo largo del año pasado.
Aunque Margallo no se refirió a ello, fuentes diplomáticas indicaron que Marruecos no tuvo nada que ver con la decisión y que la operación se coordinó en todo momento con Argelia.
