Los datos financieros siguen sin ser nada halagüeños para España, que continúa registrando números rojos. La economía nacional entró en recesión en el primer trimestre del año al registrar una caída del PIB trimestral del 0,4%, según las estimaciones del Banco de España recogidas en su boletín económico de abril. La entidad también prevé que la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente a este período, y que se conocerá este viernes, arrojará una tasa de paro en el entorno del 24%. Mientras, la oficina de estadística comunitaria, Eurostat, certificó ayer que el déficit público español de 2011 ascendió al 8,5% del PIB, el tercero más alto de la UE. Unos datos que no hicieron sino empeorar la situación de la Bolsa de Madrid, que cayó un 2,76% y se situó en los 6.800 puntos, un mínimo que no se alcanzaba desde 2003.
Además de la entrada en recesión, que presenta «ciertos riesgos a la baja» de cara a los próximos trimestres por los «posibles avatares» de la crisis de deuda, el Banco de España estima que el PIB se contrajo un 0,5% en tasa interanual durante el primer trimestre del año. Esto acabaría con una racha de siete ejercicios consecutivos de subidas interanuales. En el cuarto trimestre de 2011, la economía española se contrajo un 0,3% en tasa intertrimestral, por lo que la caída del 0,4% esperada por el Banco de España supondría la vuelta de España a la recesión técnica (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo).
La entidad que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez relata que algunas de las causas de este nuevo deterioro de la economía española se deben buscar en las medidas de ajuste, aunque insiste en que es «prioritario» recuperar la confianza de los mercados.
Debilidad del consumo
En su informe, el banco emisor también precisa que este comportamiento del PIB en el primer trimestre fue consecuencia de un empeoramiento de la demanda nacional y de la aportación de la demanda exterior. Según indica, la «debilidad» del consumo interno se debe al deterioro de la situación del mercado laboral, del efecto del aumento de los tipos del IRPF, de la disminución de la riqueza y, en general, del clima de mayor incertidumbre.
La entrada de la economía en recesión es un asunto que no solo preocupa al país, sino también a Bruselas, según reconoció a través del vicepresidente y comisario de Competencia de la Comisión Europea, Joaquín Almunia. «España se está caracterizando por llevar a cabo un programa de reformas y ajustes, ése es el camino, y gracias a esas reformas y ajustes está en muy buena posición para pedir a sus amigos y socios europeos la solidaridad y apoyo que es necesario para superar las dificultades», destacó.
En cuanto al empleo, el organismo señala que volvió a descender «con intensidad» en el primer trimestre del año, con un retroceso interanual «próximo al 4%». También prevé que, a tenor de los datos registrados, la EPA correspondiente a este período arrojará una tasa de paro en el entorno del 24%, frente al 22,8% registrado a finales de 2011.
Detrás de Irlanda y Grecia
Por otro lado, la oficina estadística comunitaria, Eurostat, certificó sin ninguna reserva que el déficit público de España de 2011 ascendió, tal y como había anunciado el Gobierno, al 8,5% del PIB, el tercero más alto de la UE, solo superado por Irlanda (13,1%) y Grecia (9,1%). De este modo, confirmó que el país se desvió 2,5 puntos del objetivo de deuda pactado con la Unión (6%) y despeja las dudas de los analistas provocadas por los cambios de cifra en los últimos meses.
Ante estos datos, la secretaria general del PP, María Dolores Cospedal, aseguró que la UE «ha confirmado el engaño» del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al Ejecutivo de Mariano Rajoy en relación con la cifra de déficit público y agregó que Bruselas ha «corroborado» que las cuentas que los populares enviaron a Europa «eran reales y ciertas». Tras precisar que el PP va a «seguir apoyando» las reformas del Gabinete para recuperar el crecimiento económico, subrayó que «la herencia» que ha recibido Rajoy es «la peor» que ha recibido un Gobierno en España.
Para finalizar la jornada, el Ibex 35 se desplomó un 2,76%, lo que le llevó a la cota de los 6.800 puntos, una zona de mínimos desde octubre de 2003. Las Bolsas europeas descendieron más del 3%.
Además, la prima de riesgo se mantuvo en el entorno de los 437 puntos, lo que elevó la rentabilidad del bono español a 10 años al 6%.
