Mariano Rajoy recibió ayer el espaldarazo del Gobierno de Angela Merkel a las reformas en España contra el déficit público, que le están costando críticas y la movilización de los sindicatos: «Son impresionantes», aseguró el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que agregó que el país «va por la buena senda». «España debe mantener su nuevo rumbo. Necesitamos una España fuerte», manifesto Schäuble en Santiago de Compostela, donde se reunió con su homólogo patrio, Luis de Guindos.
Las decisiones del Ejecutivo de Madrid «se corresponden con lo que nosotros hemos acordado conjuntamente de acuerdo con las normas del derecho secundario europeo», defendió el titular de Finanzas germano, refiriéndose al pacto fiscal.
El influyente político alemán viajó a la capital gallega para participar en un seminario sobre Europa de la Fundación Konrad Adenauer, cercana a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller. Allí se reunió con De Guindos y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que le expusieron la agenda de reformas que el equipo de Rajoy ha emprendido para rebajar el alto déficit público, caballo de batalla de Angela Merkel, en un país con el desempleo disparado hasta el 24,44 por ciento y con unas previsiones económicas nada halagüeñas en un futuro próximo.
Schäuble admitió que hay que impulsar el crecimiento en la Unión Europea, una vez se han tomado ya medidas de ajuste fiscal. Sin embargo, relativizó la interpretación que se ha hecho de las palabras de la dirigente alemana en las que aseguraba que habrá una «agenda europea de crecimiento». «Siempre estuvo previsto ocuparse del crecimiento en la cumbre europea de junio», explicó el ministro germano.
«Dirigir una economía como la española es parecido a llevar un barco, tomamos decisiones necesarias para modificar un rumbo que era inadecuado, y se está tomando otra dirección», manifestó por su parte De Guindos, que defendió que la agenda de reformas que el Gobierno español está impulsando es «una contribución importante para el futuro de la zona euro» y remarcó que el déficit heredado era «inasumible».
Además, expresó su convicción de que esta política de austeridad y reformas adoptada por el Ejecutivo «es la mejor para España». Por ello, insistió en que el control de la deuda no solo es «incompatible» con el crecimiento económico, sino que es una «condición necesaria para obtener crecimiento».
En este sentido, aseguró que el Gabinete «está tomando todas las decisiones para modificar el rumbo» de la economía nacional y cambiar el modelo «del ladrillo» por otro «mucho más basado en el conocimiento».
Las alabanzas de Berlín, que reclama continuar el camino emprendido sirvieron para anunciar el siguiente capítulo en el proceso de reformas, que llegará este viernes. La vicepresidenta señaló que el Consejo de Ministros aprobará la «liberalización» de «determinados servicios» en infraestructuras y transporte para lograr una gestión «más eficiente y más austera».
Sáenz de Santamaría explicó que el del Gobierno popular «es un programa de reformas completo, de modernización del país». «Y ahora toca seguir haciendo aquellos cambios que son imprescindibles para volver a crecer y crear empleo», subrayó.
En este sentido, De Guindos optó por esperar al viernes para desvelar la letra pequeña de estas nuevas reformas, pero avanzó que este paso en la hoja de ruta del Ejecutivo permitirá abrir posibilidades de inversión en el sector privado que han permanecido cerradas en manos de la Administración.
