Mucho han cambiado las cosas en el mundo del periodismo en los últimos cincuenta años. Y de eso sabe todo Miguel Velasco Álvaro, curioso segoviano curioso que el próximo viernes, a las siete de la tarde, presentará en la Sala Caja Segovia su último libro, “El apasionante y arriesgado ejercicio de escribir en Segovia”. Se trata de un volumen con cerca de 450 páginas en las que el autor rescata artículos, unos escritos con la cabeza y otros con el corazón, que ha publicado a lo largo de su intensa carrera profesional. Una trayectoria iniciada cuando se sabía hasta dónde se podía escribir y se debía decir, y tanto las autoridades como los profesionales de los medios de comunicación, más éstos, se autolimitaban ante las consabidas fronteras instauradas. Ahora, en general, afirma Velasco, el ejercicio de la profesión es más arriesgado “porque los políticos se han ensoberbecido y ningunean al periodista que, por otra parte, se muestra sumiso ante el poder empresarial que tiene una espada de Damocles sobre sí llamada publicidad insititucional. Creo que el periodismo actual está empobrecido y manipulado por grupos económicos que, a su vez, están presionados por la crisis económica”.
Estas circunstancias son totalmente opuestas a su postura de siempre en esta profesión. Miguel Velasco alardea de ser un periodista libre y comprometido con su tierra; prueba de ello es que tanto sólo una vez ha estado en la nómina de un periódico (El Diario de Castilla) y al octavo número que dirigió se despidió. Y prueba también de su libertad son los saludos que se le han retirado por parte de políticos que no supieron admitir desde su eventural poder las críticas del portavoz de la sociedad civil que es la prensa. Pero siempre ha pesado más su compromiso con Segovia y su gente y ello se nota en los dos centenares de artículos, algunos de ellos inédictos, que ahora ven la luz de nuevo.
Sin duda, es la mejor manera de celebrar cincuenta años en este oficio que Miguel Velasco sigue adorando (en la actualidad colabora con este diario) aunque se adentre de vez en cuando en el séptimo arte, como el guión para un corto que está escribiendo ahora. Pero bueno, para los que no pudieron comprar el diario determinado día, para los que le encontraron agotado o para los despistados, este libro es una manera de ponerse al día en el pasado y un regusto para la memoria.
