Oscar por Shine en 1996, Bafta por El discurso del rey (2010) o Emmy por Llámame Peter (2004), además de varios premios del Sindicato de Actores y Globos de Oro. Geoffrey Rush (Toowoomba, Australia, 1951) es uno de esos actores trabajados que se adentra en personajes profundos, pero que a la par son también comerciales. Ahora se atreve con la adaptación de La ladrona de libros, un filme sobre la Alemania nazi desde la óptica de una familia germana que esconde a un pequeño judío. La cinta se estrenó el pasado viernes.
¿Hasta qué punto conocía la novela La ladrona de libros antes de embarcarse en el proyecto?
La verdad es que no había oído hablar de la novela, y resulta algo sorprendente porque se había publicado en 2006. Después, supe de la obra por mi hija de 17 años.
No se ajusta a los estereotipos de Literatura juvenil.
Exactamente. En la primera página, un niño de seis años muere víctima del frío polar, cuando está huyendo junto a su madre comunista. Generalmente, eso es lo que se suele llamar un principio duro para una película. Y el hecho de que, de algún modo, la narración esté a cargo de la Muerte, es algo que me parece absolutamente extraordinario.
En el libro, la narración, así como el punto de vista de la historia, emana del personaje de la Muerte. ¿Cuál fue el reto para su adaptación a la pantalla?
El libro tiene un desarrollo similar al de la novela. El autor juega con la idea de que estás leyendo un libro, que incluye todos los títulos de los capítulos y unas pocas indicaciones que señalan: Esto es lo que va a ocurrir en esta historia, pero me estoy adelantando a los acontecimientos. Cinematográficamente, es más inteligente hacer lo que se intenta hacer aquí, que es tratar de obtener un retrato de la Alemania de la época, de su paisaje, político y geográfico.
En su personaje de Hans, Liesel encuentra a una cariñosa figura paterna, pero Hans también pone en riesgo a la familia.
En Markus Zusak hay un novelista muy empático que escribe, desde el punto de un foráneo, sobre un muy simple y aparentemente corriente alemán de clase trabajadora. Hans forma parte de ese 10 por ciento de la población germana que se hallaba indecisa respecto a todo el tema de Hitler y el Partido Nazi. Mi ejemplar del libro está lleno de anotaciones porque proporciona un material que te ayuda a meterte en la cabeza de los personajes en algunas escenas que están en el filme.
¿Ayuda el hecho de hacer la película en Alemania?
Mucho. En mi caso, recién llegado de uno de los veranos más cálidos que se han registrado en Australia, el hecho de haber conducido por el bosque Grunewald, entre Charlottenburg y Babelsberg, todavía me provoca absoluta fascinación por las grandes áreas de nieve que he visto, y es que es maravilloso contemplar ese bosque. La acción de la película se desarrolla mucho más al sur. Molching es una ciudad ficticia, pero Markus ha comentado que se ha basado concretamente en el lugar del que proceden sus abuelos.
¿Trabajar el acento es un proceso divertido?
Sí, es maravilloso. Aquí hay una enorme mezcla de inglés, alemán, además, yo soy de Australia, Sophie es francocanadiense, y es estupendo escuchar muchos acentos diferentes. Pero si hubiéramos rodado en la República Checa, por ejemplo, no habríamos escuchado diariamente el acento del tercer ayudante de dirección, que es alemán. Todos hablan inglés muy bien, por supuesto, así que estamos oyendo cómo suena el alemán a través del inglés, pero al final consigues coger el tono.
¿Cuál fue la dificultad de aprender a tocar el acordeón?
¡Estoy aprendiendo a hacer que parezca que estoy tocándolo muy bien! Pero la bandonika alemana, es mucho más sencilla, más rústica. Siempre me ha gustado tener una tarea en una película, porque eso cuenta algo sobre el personaje. El acordeón ha ayudado también porque, como los niños son el eje central de esta cinta, en mis días libres eso me mantiene ocupado.
Aprender, ya sea Historia, un instrumento o a luchar con espada, ¿es una parte del disfrute que hay en su trabajo?
Absolutamente. Y, probablemente, también influye a la hora de tomar una decisión. Era un período de la Historia del que sabía mucho, pero ser capaz, a través del libro, de introducirte a nivel humano en esa época resulta fascinante.
