El grupo ecologista Equo se presentó ayer en Segovia como un proyecto que nace con la voluntad de dinamizar un amplio movimiento sociopolítico que promueva soluciones viables a los grandes desafíos de la actualidad y ofrezca un cauce de participación política a las personas que no se resignan a contemplar pasivamente esta situación. Las 35 organizaciones que aglutina Equo promueven su conversión en partido político para participar en las próximas elecciones generales representando la unidad del movimiento político verde en España, y este también es su objetivo concreto en la provincia de Segovia. Además aspira a romper el techo electoral que las formaciones verdes tienen en la capital segoviana.
La presentación de este proyecto político, que coordina Juan López de Uralde, ex director de Greenpeace España, tuvo lugar ayer por la mañana ante los medios de comunicación y contó con la intervención de Jaime Llorente, miembro de Los Verde de Segovia, y del concejal del Ayuntamiento de El Espinar de Ecolo Verdes, Francisco Javier García. Por la tarde, Juan López de Uralde acudió a una reunión abierta a la participación de las personas con “sensibilidad medioambiental” para llevar a cabo la constitución de la asamblea provincial de Equo.
La presencia de partidos ecologistas es mucho mayor en Segovia que en otras provincias de Castilla y León, pues el 22 de mayo Ecolo ha logrado dos alcaldías,— Valle de Tabladillo y Cabañas de Polendos— y en el conjunto de la provincia cuenta con trece concejales. “De aquí partimos este es nuestro suelo —dijo el líder nacional—y nuestro techo está por construir; hay que romper el de cristal que tenemos en la capital”.
Juan López de Uralde explicó que el objetivo de esta formación es que los temas de ecología política, sostenibilidad y equidad social “sean elementos clave en la política española, y no como ahora, que son residuales”. “Además, queremos lanzar una idea de regeneración democrática, más cercana al ciudadano”, añadió
El conocido activista ecologista que está siendo juzgado por un tribunal de Copenhague junto a otros tres miembros del colectivo ecologista que irrumpieron el 17 de diciembre de 2009 en un acto oficial de la Cumbre del Clima, que estaba siendo presidido por la reina Margarita II, aseguró que afrontan este proceso con “bastante optimismo” y “convencidos de nuestra inocencia porque fue una acción pacífica con mucho impacto mediático y que nos permitió expresar nuestra protesta en un acto al que, por otra parte, pudimos acceder sin ningún problema”. “Nos escandaliza —comentó a los periodistas López de Uralde — que a pesar de que la cumbre de Copenhague fue un fracaso nadie ha respondido por ese fracaso, y a nosotros se nos juzga y se nos persigue por protestar de forma pacifica en una cumbre de jefes de Estado”.
