Los últimos recortes del Gobierno no han sido suficientes para aliviar la presión de los inversores sobre España. La prima de riesgo nacional, el indicador financiero que mide la diferencia entre los intereses ofrecidos por el bono de deuda a 10 años frente al alemán, se disparó ayer a 435 puntos, y la Bolsa volvió a desplomarse. El Ibex cerró la sesión con una caída del 2,96% y marcó su mínimo anual en 7.433 enteros. El parqué madrileño terminó la jornada con todos sus valores en terreno negativo, sobre todo constructoras y entidades financieras.
Pese a que la portavoz de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, asegurara que España «se nos está hundiendo», y está «a punto de ser intervenida», frente a lo cual apuntó que las decisiones del Gobierno están siendo «atropelladas», y generan, en su opinión, «una gran incertidumbre», a lo largo de la jornada se fueron sucediendo las voces de autoridades nacionales descartando la necesidad de que el país tenga que ser rescatado por Europa. Mientras tanto, desde el sector financiero se reclamó al Ejecutivo que mantenga el impulso reformador para recuperar la confianza internacional.
Sin perder el rumbo
Por su parte, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, aseguró que la volatilidad de la prima de riesgo no puede hacer que el Ejecutivo pierda «el rumbo».
Así lo lo señaló el mandatario en el Forum Europa, donde admitió que el mundo vive «tiempos complicados y difíciles», que hay que analizar, pero que no pueden desviar los objetivos del Gobierno, porque lo importante es «mantener un rumbo fijo y claro» .
El político insistió en esta idea al admitir que al Gabinete le preocupa que el termómetro financiero superara los 435 puntos y trabaja para revertir la situación, aunque el rebrote de la desconfianza no puede modificar los objetivos «claros» de la política económica.
Así, aseguró que el equipo de Mariano Rajoy no cambiará su política para que la situación se normalice, ya que ha puesto en marcha las reformas porque está convencido de que es la forma adecuada de que España vuelva a crecer y crear empleo.
Durante su intervención, el titular de la cartera de Economía recordó que el país estuvo en una situación «extremadamente difícil» en agosto de 2011, aunque cree que ahora hay algunos aspectos más positivos.
En este sentido, recordó que el Tesoro ha financiado ya prácticamente el 50% de sus necesidades del año y aseguró que se quedó en el mínimo en la subasta del pasado miércoles, porque no necesitaba captar más.
Además, De Guindos reiteró que España está sacando adelante el proceso de consolidación fiscal que acabará teniendo efectos positivos en la economía y un paquete de medidas que permite a los socios europeos ver que el Gobierno está buscando soluciones.
«Una locura»
En este sentido, consideró «una locura» la posibilidad de que España salga de la moneda única, que es una garantía para el futuro, y aseguró que a los socios europeos les dice «la verdad» para que conozcan los pasos que va dando el Gobierno español.
Por otro lado, el ministro destacó la evolución de la inflación, que hasta hace poco perjudicaba a la competitividad española y ahora está por debajo de la media de la Unión, al tiempo que resaltó que las necesidades de financiación del país se han reducido.
A pesar de todo, De Guindos reconoció que 2012 será un año «difícil» en el que la economía caerá «prácticamente» un 1,7% y registrará un deterioro importante del mercado laboral, aunque se mostró convencido de que las reformas puestas en marchas y las futuras generarán más confianza y estabilidad.
